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lunes, 28 de enero de 2013
Una bici fucsia
Es diferente a los demás y se enorgullece de ello. No le molesta llamar la atención con su casco con linterna, su bicicleta plegable fucsia y sus medias a juego subiendo la cuesta hacia la estación para tomar el tren a la sierra, donde trabaja dando clases de francés en un colegio privado. Viste de colores alegres y llamativos para dar confianza a los niños así que su mote no podía ser otro que "Agata Ruiz de la Prada"
En realidad es belga, por eso continúa utilizando su bici en una ciudad complicada para ello no solo por el tráfico si no porque su perfil nada tiene que ver con el de las ciudades llanas de aquel país. Pero como buena gantesa, rebelde y tozuda, se resiste a abandonar su medio de transporte favorito aunque solo sea para una pequeña parte del trayecto.
A su país lo abandonó por amor, ¿por qué si no? Se enamoró de un madrileño moreno de ojos claros que la engatusó en una plaza de Gante después de tomar varias lambic de frambuesa mientras la ciudad bullía de gente y artistas en la gran feria de Julio.
Si Juana perdió la cabeza por su paisano el hermoso siglos más tarde era ella la que la perdería por éste español.
Después de varios meses de mesenger, llamadas por teléfono y alguna que otra escapada a un punto intermedio, decidió coger su bici y venirse definitivamente pa'Madrid.
Diez años desde entonces y el príncipe no se ha convertido en rana.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
Te quiero una arroba.
La señora de los finos labios pintados sube al tren casi sin aliento. Le ha faltado poco para perderlo y se sienta aliviada comprobando que llegará a tiempo.
Su hijo ya está trabajando y su nuera se marchará en cuanto ella llegue para hacerse cargo de los niños. Quién le iba a decir a ella, ama de casa de profesión, que después de tantos años levantándose tranquilamente a las diez de la mañana tendría que volver a madrugar, cumplir con un horario y conocer, a su edad, la hora punta del cercanías de Madrid.
Pero lo hace de buena gana porque la pagan en especie.
Ameniza el trayecto haciendo ganchillo, pensando en qué trastada le prepararán hoy o con qué ocurrencia la sorprenderán. Y recuerda orgullosa cuando ayer el pequeño se despidió con un conmovedor "quero mucho bela" a lo que ella casi sin palabras solo pudo contestar lo que le salió del corazón de abuela "¡y yo a ti te quiero una arroba!".
Su hijo ya está trabajando y su nuera se marchará en cuanto ella llegue para hacerse cargo de los niños. Quién le iba a decir a ella, ama de casa de profesión, que después de tantos años levantándose tranquilamente a las diez de la mañana tendría que volver a madrugar, cumplir con un horario y conocer, a su edad, la hora punta del cercanías de Madrid.
Pero lo hace de buena gana porque la pagan en especie.
Ameniza el trayecto haciendo ganchillo, pensando en qué trastada le prepararán hoy o con qué ocurrencia la sorprenderán. Y recuerda orgullosa cuando ayer el pequeño se despidió con un conmovedor "quero mucho bela" a lo que ella casi sin palabras solo pudo contestar lo que le salió del corazón de abuela "¡y yo a ti te quiero una arroba!".
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domingo, 14 de octubre de 2012
Lunes
Tenía más de mil canciones en el mp3 pero últimamente siempre escuchaba el mismo disco.Como le quedaba aún un largo trayecto puso el modo aleatorio e inventó el juego de la canción premonitoria para hacer el viaje más ameno.
Comenzó a sonar una melodía suave y una frase que se repetía una y otra vez ...
♫ Controlling my feelings for too long ♫
Lo poco que sabía de inglés le bastaba para traducir esa frase que en su caso era muy cierta, había controlado sus sentimientos durante demasiado tiempo.
Había escondido su desidia tras una máscara de resignación y aguantado tantas lágrimas que a punto estuvieron de encharcarle los pulmones.
La canción le estaba invitando a sacarlo todo afuera, a medida que avanzaba se sentía más y más eufórico. Hubiera gritado acompañando a la desgarradora guitarra para reiniciar su estado de ánimo definitivamente y así empezar con buen pie ese primer día de semana y primer día de trabajo después de catorce interminables meses de paro. Pero se conformó con marcar el ritmo enérgicamente con la cabeza mientras a su alrededor, gente ojerosa con la típica cara de lunes le miraban de reojo pensando que se había metido algo.
Y lo cierto es que lo parecía porque su cara de felicidad no era habitual a esas horas de la casi madrugada.
Lo primero que compraría con su primer sueldo sería una sencilla guitarra con la que purgarse de vez en cuando.
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jueves, 2 de agosto de 2012
En la soledad del trayecto diario

Hace unos días la chica del primer vagón vestía una sonrisa de plenitud cada mañana.
Llegaba con calma a la estación y no se agobiaba si perdía el tren a pesar de que el siguiente pasaba medía hora después (mas retraso).
Se sentía feliz y aunque en la radio seguían hablando de la subida de la prima y la caída de la bolsa a ella no le preocupaba porque lo único que le importaba en aquellos días era que el minúsculo corazón que latía en su vientre perteneciese a un sano bebé.
Sin embargo esta mañana vagaba por el anden medio sonámbula buscando el sitio exacto donde se abrirían las puertas para cazar el asiento de ventanilla.
Nadie diría que es la misma, tenía los ojos nublados y se había olvidado la sonrisa en casa.
Ya sentada su mirada se pierde en el horizonte ignorando el paisaje y haciendo caso omiso a la prima y la bolsa porque si antes le importaba poco ahora ya menos. El corazoncito se paró y ese es el único momento del día en el que se permite pensar en ello, más bien el único en el que no puede evitar pensarlo. La soledad del tren la invita a compadecerse de si misma, atragantarse con la rabia que no puede expresar y preguntarse una y otra vez por qué yo, por qué a mi.
La pérdida es dolorosa pero es aún peor saber que cuando lo vuelva a intentar el miedo estará acechando.
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lunes, 25 de abril de 2011
Como uno más
Cuántas veces habré paseado por Madrid, por la Gran Vía, como él saliendo también de Callao con mis cascos y casi cantando. Es uno de mis trucos para desestresarme, tanta gente alrededor y sin embargo con sólo subir el volumen te evades totalmente de los demás.
Hablo de lo que ocurre en un vídeo del cantante español Pablo Alborán. Le oí en un taxi hace un par de semanas. Iba muy cabreada (rabiosa, amargada,maldiciendo) de camino a la clínica a hablar con mi doctor por una infección que parecía que me iba a amargar el día de mi treinta cumpleaños. No podía haber sido ni antes ni después, tuvo que ser justo ese día...
Pero al entrar en el taxi e indicar la dirección el chico puso su CD y sonó ♪regáaaalame tu riiiiisa..♪ . No pude evitar tomarlo como una señal y tranquilizarme riéndome para mis adentros por darle tanta importancia a algo que seguro no era nada.
Hoy buscando la canción me encuentro con Pablo Alborán paseando por la centenaria Gran Vía como uno más.
Se de buena tinta que a muchas ya os encanta, así que ya sabéis, cuando os sintáis mal subid el volumen y sentiros protagonistas de su letra.
Aquí os lo dejo: Pablo Alborán - Solo tú.
Hablo de lo que ocurre en un vídeo del cantante español Pablo Alborán. Le oí en un taxi hace un par de semanas. Iba muy cabreada (rabiosa, amargada,maldiciendo) de camino a la clínica a hablar con mi doctor por una infección que parecía que me iba a amargar el día de mi treinta cumpleaños. No podía haber sido ni antes ni después, tuvo que ser justo ese día...
Pero al entrar en el taxi e indicar la dirección el chico puso su CD y sonó ♪regáaaalame tu riiiiisa..♪ . No pude evitar tomarlo como una señal y tranquilizarme riéndome para mis adentros por darle tanta importancia a algo que seguro no era nada.
Hoy buscando la canción me encuentro con Pablo Alborán paseando por la centenaria Gran Vía como uno más.
Se de buena tinta que a muchas ya os encanta, así que ya sabéis, cuando os sintáis mal subid el volumen y sentiros protagonistas de su letra.
Aquí os lo dejo: Pablo Alborán - Solo tú.
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lunes, 18 de abril de 2011
Seguimos leyendo
Seguimos cotilleando lo que lee la gente y esta vez tenía al lado una muchacha (que diría mi madre) de cuarenta y tantos, creo que española, en la linea tres de metro.
"Cuando recibí el listado comprobé que el inspector Montana había investigado seis casos positivos en cuanto a drogas. Los nombres de Elizabeth Mott y Jill Harrington aparecían en la lista, porque la autopsia había revelado la presencia de alcohol en su sangre. En ambos casos se trataba de niveles insignificantes, inferiores a un 0,05. Por otra parte, Jill había dado positivo en cuanto a clordiazepóxido y clinidio,medicamentos activos que se encuentran en el Librax."
En realidad solo pude leer "Jill había dado positivo en cuanto a clor", la letra era muy pequeña y no había forma de ver la portada, pero gracias a que lo apunté en el movil y a que google encuentra prácticamente todo he podido saber que la novela es "La jota de corazones" de Patricia Cornwell.
No he leido nada de esta escritora, vamos que me acabo de enterar de que existe pero la sinopsis del libro no tiene mala pinta.
Novela policiaca protagonizada por una médico forense, asesinatos que siguen un patrón parecido, intriga... Y por lo visto forma parte de una serie.
Creo que me la voy a añadir a mi lista de futuras lecturas.
"Cuando recibí el listado comprobé que el inspector Montana había investigado seis casos positivos en cuanto a drogas. Los nombres de Elizabeth Mott y Jill Harrington aparecían en la lista, porque la autopsia había revelado la presencia de alcohol en su sangre. En ambos casos se trataba de niveles insignificantes, inferiores a un 0,05. Por otra parte, Jill había dado positivo en cuanto a clordiazepóxido y clinidio,medicamentos activos que se encuentran en el Librax."
En realidad solo pude leer "Jill había dado positivo en cuanto a clor", la letra era muy pequeña y no había forma de ver la portada, pero gracias a que lo apunté en el movil y a que google encuentra prácticamente todo he podido saber que la novela es "La jota de corazones" de Patricia Cornwell.
No he leido nada de esta escritora, vamos que me acabo de enterar de que existe pero la sinopsis del libro no tiene mala pinta.
Novela policiaca protagonizada por una médico forense, asesinatos que siguen un patrón parecido, intriga... Y por lo visto forma parte de una serie.
Creo que me la voy a añadir a mi lista de futuras lecturas.
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lunes, 11 de abril de 2011
Qué leemos
Dicen que somos la comunidad que más lee. No es de estrañar teniendo en cuenta el tiempo que nos pasamos en el transporte público, ya sea para ir al trabajo, para ir a la universidad o para ir a cuidar de los nietos.
Y yo me pregunto ¿qué está leyendo la persona que se sienta a mi lado? Echo un vistazo y leo...
"-Pues más vale que le informes que si es para pedir tu mano, no lo haga. Perdería su tiempo y me haría perder el mío. Sabes muy bien que por ser la más chica de las mujeres a ti te corresponde cuidarme hasta el día de mi muerte."
Me suena...
Disimuladamente intento mirar la portada. 'Como agua para chocolate' de Laura Esquivel.
Claro, lo he leido: realismo mágico, de fondo dramático pero con situaciones muy divertidas.Tremendamente sensual. Y para abrir capítulo receta criolla de chuparse los dedos como las codornices en pétalos de rosa.
Muy recomendable.
Lo lee una chica de entre 17 y 25 años (soy malísima para acertar edades), mulata, quizá sudamericana.
Y yo me pregunto ¿qué está leyendo la persona que se sienta a mi lado? Echo un vistazo y leo...
"-Pues más vale que le informes que si es para pedir tu mano, no lo haga. Perdería su tiempo y me haría perder el mío. Sabes muy bien que por ser la más chica de las mujeres a ti te corresponde cuidarme hasta el día de mi muerte."
Me suena...
Disimuladamente intento mirar la portada. 'Como agua para chocolate' de Laura Esquivel.
Claro, lo he leido: realismo mágico, de fondo dramático pero con situaciones muy divertidas.Tremendamente sensual. Y para abrir capítulo receta criolla de chuparse los dedos como las codornices en pétalos de rosa.
Muy recomendable.
Lo lee una chica de entre 17 y 25 años (soy malísima para acertar edades), mulata, quizá sudamericana.
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miércoles, 26 de enero de 2011
Próxima parada: Chamberí

Seguramente esta estación de metro sea conocida por muchos de vosotros pero yo la descubrí hace, como quien dice, dos días.
Iba "enMimismada", mirando hacia la infinita oscuridad del túnel cuando de repente se hizo la luz y apareció una pared con pequeños azulejos blancos y rectangulares típicos de las primeras estaciones. Dentro del rombo rojo: "CHAMBERI"
-¡Oh!, ¡una estación fantasma!. Genial, próxima entrada Chamberí.
Pensaba que tendría que volver a hacer el trayecto Bilbao-Iglesia o viceversa para conseguir la foto pero cual fue mi sorpresa cuando con dos palabras en el afamado buscador comprobé que era un museo gratuito. Así que allá que me fui.
Nada más picar mi billete y atravesar el torno llegué al siglo XX.17 de octubre de 1919.
Alfonso XIII, bastón en mano, se atusa el bigote. Acaba de inaugurar la primera línea del metropolitano que lleva su nombre como reconocimiento a su aportación personal de un millón de pesetas para la realización de la obra.
El arquitecto, Antonio Palacios, se muestra orgulloso de su proyecto. Su idea de utilizar cerámica con acabados brillantes y coloristas para conseguir que la gente pierda el miedo a bajar los 10 metros de profundidad y a viajar en estos trenes que circulan ¡a 25km/h! parece que va a surtir efecto.
Las familias obreras de Cuatro Caminos están contentas sabiendo que podrán acercarse a Sol en pocos minutos atravesando tan solo seis estaciones:Ríos Rosas, Martínez Campos (Glorieta de Iglesia), CHAMBERI, Glorieta de Bilbao, Hospicio (Tribunal) y Red de San Luis (Gran Vía).
De repente se acerca el tren ante las caras de asombro de los que allí se agolpan.
Acaba de nacer la línea uno y con ella Madrid entra en el club de las ciudades europeas con underground : Londres, Budapest, París y Berlín.


Ni se podían imaginar entonces que solo era el principio de los más de 280 km de vías, 14 líneas y 292 estaciones que tenemos hoy.
A veces vuela, otras saca de quicio.
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martes, 11 de enero de 2011
Víctor y yo
Víctor es pequeño, travieso y suave.
Se levanta de la siesta con mofletes de melocotón
¡pero genio de limón!
Recuerdo la primera vez que subió en metro.
Estábamos en casa de mi madre y le tenía en brazos dándole los mil besos de despedida y el gran abrazo de oso cuando me acarició el pelo y me preguntó:
-¿Ya te vas a tu casa?¿Por qué?
-Porque es tarde y tengo que coger el tren.
-¿Vito monta tren?
Esas tres palabras sirvieron para que la cabeza de la entonces tía Alua que ya es tía Laurrrrrra se pusiera a carburar en una de esas "ideas locas" que no disgustan del todo a la abuela pero a las que la tía Bea que es un poco más mohína -sabe que se lo digo cariñosamente- siempre pone alguna pega.
Finalmente la convencimos y nos fuimos las tres a subir al peque al metro como si de un tiovivo se tratase.
Y ¡como disfrutamos! del entusiasmo de mi colorín cuando vio que por el túnel negro asomaba la cabeza del convoy, esa cara de sorpresa como si hubiera visto... no se qué la verdad, no sabría describirlo. Quizá recordeis a Josué en "La vida es bella" cuando vio llegar el tanque. Si, podría decirse que fue una expresión parecida a esa.
Claro, la baba de las tres casi inunda el andén.
Una vez dentro no podía dejar de mirarlo todo con sus vivarachos ojazos. Cuando llegábamos a la oscuridad se miraba en los cristales sonriéndose a si mismo y esperando que se hiciese otra vez la luz para asombrarse de nuevo con la siguiente estación.
Sólo me acompañaron dos o tres paradas, las suficientes para crear en mi me memoria uno de los mejores recuerdos de mi anecdotario en el transporte público de Madrid.
Y hoy le dedico esta entrada porque es un campeón y después del susto que nos dio al nacer por unos problemas neurológicos por fin le han dado el alta definitiva.
Se levanta de la siesta con mofletes de melocotón
¡pero genio de limón!
Recuerdo la primera vez que subió en metro.
Estábamos en casa de mi madre y le tenía en brazos dándole los mil besos de despedida y el gran abrazo de oso cuando me acarició el pelo y me preguntó:
-¿Ya te vas a tu casa?¿Por qué?
-Porque es tarde y tengo que coger el tren.
-¿Vito monta tren?
Esas tres palabras sirvieron para que la cabeza de la entonces tía Alua que ya es tía Laurrrrrra se pusiera a carburar en una de esas "ideas locas" que no disgustan del todo a la abuela pero a las que la tía Bea que es un poco más mohína -sabe que se lo digo cariñosamente- siempre pone alguna pega.
Finalmente la convencimos y nos fuimos las tres a subir al peque al metro como si de un tiovivo se tratase.
Y ¡como disfrutamos! del entusiasmo de mi colorín cuando vio que por el túnel negro asomaba la cabeza del convoy, esa cara de sorpresa como si hubiera visto... no se qué la verdad, no sabría describirlo. Quizá recordeis a Josué en "La vida es bella" cuando vio llegar el tanque. Si, podría decirse que fue una expresión parecida a esa.
Claro, la baba de las tres casi inunda el andén.
Una vez dentro no podía dejar de mirarlo todo con sus vivarachos ojazos. Cuando llegábamos a la oscuridad se miraba en los cristales sonriéndose a si mismo y esperando que se hiciese otra vez la luz para asombrarse de nuevo con la siguiente estación.
Sólo me acompañaron dos o tres paradas, las suficientes para crear en mi me memoria uno de los mejores recuerdos de mi anecdotario en el transporte público de Madrid.
Y hoy le dedico esta entrada porque es un campeón y después del susto que nos dio al nacer por unos problemas neurológicos por fin le han dado el alta definitiva.
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miércoles, 13 de octubre de 2010
Encuentros en la línea tres de metro
El otro día recordé un encuentro curioso, en el metro en el 2004.
La historia en realidad comienza en Ciudad Real.
Estaba pasando el fin de semana en casa de mis abuelos y aunque para volver a Madrid solíamos ir en el tren esa vez nos dio un poco de "repelús" porque estaban muy recientes los atentados de los pisos de Leganés y en las noticias hablaban de revisiones en las vías del Ave. Vamos, que en este caso los terroristas con nostros habían conseguido su fin, meternos miedo, por lo que decidimos coger el autobús.
Pero cuál fue mi sorpresa cuando un señor con chilaba, turbante, barba larga y canosa subió con nosotros.
Efectivamente fui todo el viaje bastante asustada pensando que en cualquier momento podriamos saltar todos por los aires, pensando qué sería mejor si morir en el acto o quedarme sin piernas.
Pero no fue más que eso porque tras dos horas ejercitando la imaginación, móntandome mi propia película gore, estábamos en Méndez Alvaro, eso si, con gran alivio.
Días después, el mismo señor con las mismas pintas, se sentó en el metro justo enfrente mía ¡que pequeño es Madrid!
La historia en realidad comienza en Ciudad Real.
Estaba pasando el fin de semana en casa de mis abuelos y aunque para volver a Madrid solíamos ir en el tren esa vez nos dio un poco de "repelús" porque estaban muy recientes los atentados de los pisos de Leganés y en las noticias hablaban de revisiones en las vías del Ave. Vamos, que en este caso los terroristas con nostros habían conseguido su fin, meternos miedo, por lo que decidimos coger el autobús.
Pero cuál fue mi sorpresa cuando un señor con chilaba, turbante, barba larga y canosa subió con nosotros.
Efectivamente fui todo el viaje bastante asustada pensando que en cualquier momento podriamos saltar todos por los aires, pensando qué sería mejor si morir en el acto o quedarme sin piernas.
Pero no fue más que eso porque tras dos horas ejercitando la imaginación, móntandome mi propia película gore, estábamos en Méndez Alvaro, eso si, con gran alivio.
Días después, el mismo señor con las mismas pintas, se sentó en el metro justo enfrente mía ¡que pequeño es Madrid!
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martes, 7 de septiembre de 2010
Otra de metro
Vuelta del trabajo. Un colega me ha dejado en una estación de metro por la que no suelo pasar pero que me pilla bien para ir a casa más rápido.
En el anden una chica rubia con maletón parece llorar. ¿Me acerco o me hago la tonta?
-Perdona, ¿necesitas ayuda?
-No gracias, es que... las despedidas... ya sabes.
Por su acento diría que es andaluza y no creo que tenga ni los 25.
Llega el tren y me dice que ahora si que necesita ayuda, tiene que coger un autobús a Zaragoza y no está segura de la parada de metro a la que debe ir.
Vale, es Avda de América, lo tengo fácil para indicarla, me pasé yendo en esa dirección por la problemática circular más de cinco añitos seguidos. Y como no podía ser de otra manera la línea gris se estropea... a la mierda lo de llegar pronto a casa.
-Ay, Dios mío, que no llego, que voy a perder el autobús... ¿y quien me paga a mi esto? Voy con lo justo, si es que ya lo sabía yo, con lo poco que me gusta a mi MadriZ....
-Tranquila, haz una reclamación cuando llegues a Avda de América, supongo que te cambiarán el billete.
-¿Y como hago eso?¿donde? Madre mía, he venido a hacer una cosa, llevo aquí un mes, con lo que me cuestan las despedidas...¿y no puedo fumar aqui? ¡Joder necesito un cigarro!
La intento tranquilizar y al final la chica se suelta y me cuenta que tiene una niña y dos mellizos, que es de Málaga y que ha venido a Madrid a abortar ¡de trillizos! (Pero no tengo ni idea de por qué irá a Zaragoza).
Solucionada la incidencia, el metro sigue y yo me bajo en mi estación.
-Suerte, que te vaya todo muy bien - me dice agradecida mientras me da un apretón de manos.
-Igualmente, que tengas buen viaje - le digo sonriendo.
¿Uno, dos, tres!!? Yo creo que ha sido la situación más surrealista de todos mis viajes en metro.
En el anden una chica rubia con maletón parece llorar. ¿Me acerco o me hago la tonta?
-Perdona, ¿necesitas ayuda?
-No gracias, es que... las despedidas... ya sabes.
Por su acento diría que es andaluza y no creo que tenga ni los 25.
Llega el tren y me dice que ahora si que necesita ayuda, tiene que coger un autobús a Zaragoza y no está segura de la parada de metro a la que debe ir.
Vale, es Avda de América, lo tengo fácil para indicarla, me pasé yendo en esa dirección por la problemática circular más de cinco añitos seguidos. Y como no podía ser de otra manera la línea gris se estropea... a la mierda lo de llegar pronto a casa.
-Ay, Dios mío, que no llego, que voy a perder el autobús... ¿y quien me paga a mi esto? Voy con lo justo, si es que ya lo sabía yo, con lo poco que me gusta a mi MadriZ....
-Tranquila, haz una reclamación cuando llegues a Avda de América, supongo que te cambiarán el billete.
-¿Y como hago eso?¿donde? Madre mía, he venido a hacer una cosa, llevo aquí un mes, con lo que me cuestan las despedidas...¿y no puedo fumar aqui? ¡Joder necesito un cigarro!
La intento tranquilizar y al final la chica se suelta y me cuenta que tiene una niña y dos mellizos, que es de Málaga y que ha venido a Madrid a abortar ¡de trillizos! (Pero no tengo ni idea de por qué irá a Zaragoza).
Solucionada la incidencia, el metro sigue y yo me bajo en mi estación.
-Suerte, que te vaya todo muy bien - me dice agradecida mientras me da un apretón de manos.
-Igualmente, que tengas buen viaje - le digo sonriendo.
¿Uno, dos, tres!!? Yo creo que ha sido la situación más surrealista de todos mis viajes en metro.
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lunes, 23 de agosto de 2010
Atípico
Alguien dormitando, alguien en babia, alguien hablando con la persona que lo acompaña... es habitual verlo en el metro.
También, y quizá lo más común, alguien leyendo. Pero ¿alguien con una katana?
También, y quizá lo más común, alguien leyendo. Pero ¿alguien con una katana?
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martes, 3 de agosto de 2010
Cosas que pasan... en el metro.
Siete de la mañana de un día laborable, no recuerdo cuál. La linea amarilla (o tres) no va demasiado llena, incluso hay sitios libres, cosa rara.
Las caras están soñolientas, las miradas perdidas y el gesto indiferente o serio. Pocas, casi diría que ninguna sonrisa ni nada que se le parezca.
En mi móvil-walkman suena algo tranquilito y bastante acorde con el momento "el lunes cuesta, el martes imposible sin tu voz".
Desde el fondo del vagón se acerca un chico. Ropa ancha, greñas y barba de unos días. Tampoco sonríe pero derrocha energía, no se lo que irá escuchando en su mp3, ipod o lo que sea pero le debe gustar la batería porque la toca de maravilla a la vez que se le escapan algunas palabras en voz alta que no me son suficientes como para adivinar la canción. Se sienta enfrente de mi, y sigue tocando "su batería" enérgicamente ajeno a los que le miramos entre estrañados y divertidos.
Pues mira, se agradece alguien así a esas horas. El chaval me sacó la primera sonrisa del día.
Va por él esta nueva sección dedicada al transporte público y sus gentes. (Lógicamente sin fotos...)
Las caras están soñolientas, las miradas perdidas y el gesto indiferente o serio. Pocas, casi diría que ninguna sonrisa ni nada que se le parezca.
En mi móvil-walkman suena algo tranquilito y bastante acorde con el momento "el lunes cuesta, el martes imposible sin tu voz".
Desde el fondo del vagón se acerca un chico. Ropa ancha, greñas y barba de unos días. Tampoco sonríe pero derrocha energía, no se lo que irá escuchando en su mp3, ipod o lo que sea pero le debe gustar la batería porque la toca de maravilla a la vez que se le escapan algunas palabras en voz alta que no me son suficientes como para adivinar la canción. Se sienta enfrente de mi, y sigue tocando "su batería" enérgicamente ajeno a los que le miramos entre estrañados y divertidos.
Pues mira, se agradece alguien así a esas horas. El chaval me sacó la primera sonrisa del día.
Va por él esta nueva sección dedicada al transporte público y sus gentes. (Lógicamente sin fotos...)
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sábado, 15 de agosto de 2009
Estación del mediodía
Si hay un lugar de Madrid en el que he pasado mucho tiempo y por el que he pasado muchas veces ese es la estación de Atocha.
Una de las construcciones que más me gusta mirar. Me entusiasma su cristalera.

Aún recuerdo cuando siendo muy pequeña pasé por allí en el autobús 86 con mi padre y me quedé mirando las obras mientras él me contaba que estaban remodelando la antigua estación del mediodia. (Obras que llevó a cabo Rafael Moneo entre 1985 y 1996)
Más tarde, usaba el cercanías para ir al centro desde Villaverde. Solo doce minutos y nos plantabamos en el Retiro o haciamos transbordo para coger la línea 1 a Sol, gracias a la nueva y por cierto fea estación esto ya no es necesario.
A la vuelta me gustaba pasar por la puerta del invernadero y mirar el panel con los trayectos nacionales para hacer siempre la misma gracieta "¿y si nos vamos en el primer tren que salga vaya donde vaya?" ¡Algún día lo cumpliré!

"Gracias" a la media hora que tardaba el tren de Atocha a Alcalá cuando iba a la universidad me aficioné a la lectura.
El peor recuerdo lo tengo del día 12 de marzo de 2004. Como todos los días, excepto el anterior, cogí el tren en Villaverde Alto hacia Embajadores rumbo a mi beca. Ese día todos ibamos muy callados, muy tristes, acongojados, con la mirada perdida. Ese día había asientos de sobra, ya que muchos, aún con el miedo en el cuerpo optaron por el autobús.
Al llegar a Atocha vimos como una grua movía uno de los vagones agujereados del día anterior, fue una imagen horrible y la vuelta a la realidad de lo que aún seguiamos sin querer creer.

Pero también tengo uno de los mejores recuerdos de mi vida. Aquel día de 2005 que convencí a mis abuelos con más de ochenta años para que se vinieran desde la Mancha a los madriles a darle una sorpresa a su hija.
La velocidad del ave les daba un poco de miedo, los chicos "sarasas" de al lado les hacían sonrojarse y las escaleras mecánicas casi les hacen caerse.
Quedaron sorprendidos con la estación: tan grande, tanto tren, con tanta gente... y a mi me encantaron sus expresiones de asombro. Os echamos de menos.
Y ahora que ya se me han acabado las vacaciones.... como dice Sabina "yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid."
El proyecto de esta estación de estilo decimonónico es de Alberto de Palacio, arquitecto e ingeniero.Fue llevado a cabo entre 1888 y 1892.
Una de las construcciones que más me gusta mirar. Me entusiasma su cristalera.
Aún recuerdo cuando siendo muy pequeña pasé por allí en el autobús 86 con mi padre y me quedé mirando las obras mientras él me contaba que estaban remodelando la antigua estación del mediodia. (Obras que llevó a cabo Rafael Moneo entre 1985 y 1996)
Más tarde, usaba el cercanías para ir al centro desde Villaverde. Solo doce minutos y nos plantabamos en el Retiro o haciamos transbordo para coger la línea 1 a Sol, gracias a la nueva y por cierto fea estación esto ya no es necesario.
A la vuelta me gustaba pasar por la puerta del invernadero y mirar el panel con los trayectos nacionales para hacer siempre la misma gracieta "¿y si nos vamos en el primer tren que salga vaya donde vaya?" ¡Algún día lo cumpliré!
"Gracias" a la media hora que tardaba el tren de Atocha a Alcalá cuando iba a la universidad me aficioné a la lectura.
El peor recuerdo lo tengo del día 12 de marzo de 2004. Como todos los días, excepto el anterior, cogí el tren en Villaverde Alto hacia Embajadores rumbo a mi beca. Ese día todos ibamos muy callados, muy tristes, acongojados, con la mirada perdida. Ese día había asientos de sobra, ya que muchos, aún con el miedo en el cuerpo optaron por el autobús.
Al llegar a Atocha vimos como una grua movía uno de los vagones agujereados del día anterior, fue una imagen horrible y la vuelta a la realidad de lo que aún seguiamos sin querer creer.
Pero también tengo uno de los mejores recuerdos de mi vida. Aquel día de 2005 que convencí a mis abuelos con más de ochenta años para que se vinieran desde la Mancha a los madriles a darle una sorpresa a su hija.
La velocidad del ave les daba un poco de miedo, los chicos "sarasas" de al lado les hacían sonrojarse y las escaleras mecánicas casi les hacen caerse.
Quedaron sorprendidos con la estación: tan grande, tanto tren, con tanta gente... y a mi me encantaron sus expresiones de asombro. Os echamos de menos.
Y ahora que ya se me han acabado las vacaciones.... como dice Sabina "yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid."
El proyecto de esta estación de estilo decimonónico es de Alberto de Palacio, arquitecto e ingeniero.Fue llevado a cabo entre 1888 y 1892.





