domingo 22 de enero de 2012

Parecidos razonables


Es curioso como al buscar datos para contar una historia van surgiendo detalles aparentemente casuales que hacen que esta vaya tomando una forma diferente de la que se había pensado al principio.

Esta comienza con la idea de intentar encontrar un edificio en Madrid que tuviese parecido con alguno de los que vi en mis vacaciones en Nueva York. Pero ninguno me convencía. Entonces cambie de idea y en vez de utilizar uno de los que aparecían en mis fotos pensé que podría hacer un homenaje a los que no aparecían, las Torres Gemelas. De hecho, lo que más me impactó de la ciudad fue observar Manhattan desde Brooklyn. Esa típica imagen que aparece en tantas películas ya no existe, yo me la he perdido pero ¿y esa gente que cada mañana al mirar por la ventana se da cuenta de que su skyline ha cambiado para siempre? La cuestión no es que ya no estén, la cuestión es porqué no están, cada mirada a esa foto te recuerda que allí murieron muchas personas y sufrieron muchísimas más. Imaginar lo que se debió vivir allí hace diez años me ponía los pelos de punta. Te das cuenta de que lo que viste en la tele, lo que parecía tan lejano, casi una peli más de las de "Dios salve a América" ocurrió de verdad.



Volviendo ya a Madrid surge en mi cabeza la imagen de la que  hasta hace poco fue la reina de nuestros rascacielos, la Torre Picasso que a pesar de tener solo 157m de altura y 45 pisos guarda bastante parecido con las del World Trade Center ¿Y cual es la razón de éste parecido? Pues que el arquitecto que la proyectó fue nada más y nada menos que Minoru Yamasaki, el padre que parió a las neoyorkinas. Supongo que en el 2001 se daría este dato cuando se hablaba tanto de si aquello podría haber ocurrido aquí, de si la torre se hubiera desplomado igual, de que ETA intentó atentar contra ella en 1999.... no lo se, el caso es que yo no lo sabía o no lo recordaba y me he llevado una sorpresa. (Al final resulta que la historia va cuadrar más de lo que pensaba)
Otra curiosidad es que su construcción comenzó en 1982, justo el mismo año en que Madrid se convertía en una de las diez ciudades hermanadas con Nueva York. Y nuestra torre también es de película, recordareis a Eduardo Noriega saltando desde ella en "Abre los ojos", lo mismo que quería hacer el guionista de "Vanilla Sky" con Tom Cruise en una de las Gemelas pero lógicamente no pudo ser.
En lo que también se diferenciaban, es que la Torre Picasso no tiene un mirador desde el que los turistas puedan contemplar nuestra ciudad.

Pensaba que las ventanas eran tan estrechas por puro diseño estético, pero resulta que esto es porque el arquitecto tenía vértigo y así conseguía disminuirlo según me comenta un seguidor del blog. Si conoceis algún currante de Google podeis preguntarles si surte efecto pues ahí es donde se encuentran las oficinas españolas del famoso buscador.

domingo 4 de diciembre de 2011

La barbería del centro


- Noooo, no quiero, dejarme en paz.- gritaba el niño mientras pataleaba.
- Nada hija que no hay forma de que este niño se esté quieto, así no hay manera... ¡Para ya que te voy a cortar una oreja!

Se oyó la cerradura de la puerta y después el tintineo de unas llaves chocando unas con otras al guardarse en un llavero de piel.
- Pero que griterío es este...
- Hola cariño. Dile tu algo anda que con nosotras se pone como una fiera. Este crío es imposible.
- Bueno... normal, porque quiere cortarse el pelo donde los hombres ¿verdad hijo? Venga, nos vamos a la barbería.

Recordaba aquello como si fuese ayer. A pesar de que vivía lejos del centro seguía yendo a aquella barbería  solo porque el olor a jabón le hacía recordar al hombre serio y de carácter, pero sobretodo bondadoso que fue su padre.

Mientras le acariciaban con la brocha miraba con angustia sus propios ojos, tan grises como los de él. En ellos se adivinaba el peso del remordimiento por no haberlo antendido como debía. Cada día le echaba la culpa al trabajo, a la falta de tiempo, a un piso sin ascensor... Intentaba autoconvencerse de que una enfermera lo cuidaría mejor pero ahora se daba cuenta de que no fueron más que escusas para desentenderse.
La realidad era que no soportaba ver como su idolatrado padre se iba marchitantando al igual que a ningún niño le gusta ver debilidad en su superhéroe favorito.
Así se perdió sus últimos meses de vida sin darse cuenta de que un viejo, más que medicinas o higiene, lo que necesita es el calor de sus hijos.
Por ello escudriñaba los ojos grises del espejo buscando el perdón en ellos. Pero solo salía una lágrima que el barbero se había acostumbrado a enjugar enmascarando la compasión siempre con la misma frase:
- Suele pasar, es el olor de este jabón. Es como las cebollas, a unos les afecta y a otros no.


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jueves 3 de noviembre de 2011

Uno de ciencia ficción

Ojillos cansados metidos entre unos folios que parecen contener una buena historia, mientras, las paradas pasan sin apenas darse cuenta.
Esta vez la edad está clara, treinta. También está claro que la chica vuelve del trabajo.

-Pondremos las cartas boca arriba, de todos modos. No me gustó lo que ocurrió allí. En todo el universo no debe existir nada donde el hombre no pueda meter sus narices a fin de conocerlo... Así es como estamos hechos, y creo que así debemos seguir, por alguna razón.

"Las cien vidas de Lazarus Long" de Robert A. Heinlein. Un fantástico libro para acercarse a la ciencia ficción. Primero te hace pensar como sería un mundo en el que un selecto grupo de personas fueran longevos y después te lleva a pensar en viajes interestelares, otros lugares, otras formas de vida, nuevas leyes físicas... Todo en no más de 250 páginas que se hacen amenas pero sobre todo interesantes.
Una vez llegas al destino y guardas el libro en el bolso caminas a casa sin dejar de darle vueltas a todo lo leído: ¿no llegaría a ser aburrida la inmortalidad?¿como serán los vehículos capaces de superar la velocidad de la luz?¿podría una persona con mentalidad de siglo XX adaptarse a los avances del siglo XXII? ¿si es duro emigrar de tu país como debe ser emigrar de tu planeta?¿seremos solo pequeñas hormigas observadas por unos niños?
Muchas gracias Flores por la recomendación.

domingo 23 de octubre de 2011

Viajeros al treeeeeeeeeeeen





















Cada vez que la abuela vuelve a Villaverde Víctor se queda diciéndole adiós desde fuera de la estación a través de las rejas, llorando porque quiere montar en el tren con ella. Así que la abuela le prometió que le llevaría a su casa en tren ese fin de semana pero solo si se portaba bien (cosa difícil aunque no imposible) y tía Bea decidió que ese mismo sábado le podrían llevar a ver trenes, trenes diferentes donde pudiera subir tantas veces como quisiera e incluso conducirlos. Tía Laura no se lo quiso perder y allá que se fue con la cámara.
Como todos los sábados la entrada al Museo del Ferrocarril costaba solo un euro y varias familias estaban con sus peques correteando para arriba y para abajo queriendo tocarlo todo.
Víctor estaba como loco mirando todas las máquinas y le daba igual la historia que tuvieran, quien las construyó, de que año eran o que ruta hacían, lo único que quería era subir en ellas ¡YA!
Primero un vagón de pasajeros de un Talgo. Se sentaba en los sillones, miraba por la ventana y decía adiós a la abuela que le esperaba abajo.
Lógicamente no hizo ningún caso al antiguo vagón de madera que tenía un comedor, ni a su coche cama, ni a la cocina (si, si, muy bonito pero si no puedo montar paso).
La gran Mikado 141 negra seccionada tampoco le impresionó demasiado. Pero fue entrar en otra  máquina de vapor y sentirse como en un parque de atracciones.


Manivelas, válvulas de presión, la ventanita por donde se echaba el carbón...
-¡Más presión para el vapor!- gritaba el niño de unos ocho años de al lado.
- Voy a soltar el freno!! - gritaba otro.
Mientras, Víctor intentaba hacerse un hueco entre ellos para coger la rueda que parecía un volante.
-Mas carbón!!- repetía él después de oír al resto de los niños.
Yo, allí sentada entre todos, me divertía casi más que ellos solo viéndoles las caras de entusiasmo.










 Al día siguiente, de vuelta a su casa tía Bea le preguntó...
-¿Te lo pasaste bien ayer?
-¡Si!
-Pues otro día te llevamos a otro sitio ¿vale?
-No. A los trenes.


miércoles 5 de octubre de 2011

De otra época


Tengo debilidad por lo antiguo, incluso lo viejo, los objetos de otros tiempos y las historias que callan.
Siempre me gustó disfrazarme con lo que encontraba en los baúles de mi abuela o engatusar a mi madre para calzarme su vestido de novia.
Por eso cuando entré en la tienda 7 mundos quedé embobada con lo que allí se guarda. Es como un gran armario-vestidor repleto, sobre todo, de atuendos del siglo XIX.
La descubrí uno de esos domingos de callejeo por el Rastro. Solo abre sábados y domingos de 12 a 14, los justo para curiosas como yo y afortunados que se puedan permitir llevarse alguna prenda a casa pues si no recuerdo mal el vestido de la entrada ronda los seiscientos euros.
¿Cual me llevaría yo si pudiera? El de terciopelo verde sin duda.
Aunque también me llama ese nostálgico vestido de chulapa que seguro habrá bailaO más de un chotis en verbenas madrileñas.







lunes 19 de septiembre de 2011

Vuelta a la Casa de Campo



Al final me estoy enganchando bastante a la bici. Tanto que hasta ¡soy capaz de madrugar un sábado! para hacer la rutilla planeada.
Este finde ha tocado de nuevo la Casa de Campo.
Cada vez estoy más encantada con este parque-bosque. Apenas conocía las zonas que rodean el Zoo, el Parque de atracciónes, el Paseo de la Gastronomía o el Teleférico  pero me estoy dando cuenta de la cantidad de opciones que tiene nuetstro gran pulmón, sobre todo para hacer deporte. Desde luego es el mejor sitio de la ciudad en estos días en los que el verano se resiste a marcharse pues las sombras de los pinos, castaños, robles, platanos, fresnos .... hacen el recorrido más agradable.
Esta vez el plan era hacer una ruta circular para bordear sus más de 1700ha (cinco veces más que el famoso Central Park)
Salieron unos 16Km empezando y acabando en el Lago que aunque son pocos se hacen pesados con las continuas subidas y bajada por caminos de tierra y piedras en los que la bici derrapa al bajar y por los que no se agarra demasiado al subir. En algunas sendas cuesta abajo se me desbocó la bici y más de una vez me vi con los morros en el suelo pero fue muy divertido.
Aunque llevaba la cámara en bandolera solo hice unas fotos desde la zona de descanso que hay junto al Portillo de los Pinos. La tapia de mampostería y ladrillo es del siglo XVIII, fue obra de Sabatini para delimitar lo que era coto de caza de la realeza hasta que en 1931 gracias a la segunda república fuera cedida para el uso y disfrute de todo madrileño.

Al otro lado se asoman las nuevas construcciones del siglo XXI.

lunes 12 de septiembre de 2011

Bibliometro

Vuelta al cole, vuelta al transporte público y vuelta a la lectura en él.
Las vacaciones nos han dejado a dos velas y septiembre para los que tienen niños se presenta duro así que tiramos de bibliometro.
Para los que aún  no lo sepais son unos kioskillos repartidos por varias estaciones de metro (de ahí su nombre claro) en los que se pueden coger libros con el carnet de la biblioteca municipal o de la comunidad.

Parece que la señora de al lado si lo conoce pues en su libro veo el sello. Tiene un cocodrilo en la portada y por título "Los ojos amarillos de los cocodrilos" de Katherine Pancol. Andará entre los 45 y los 50.

"Josiane sonrió de la manera más obsequiosa posible y la acompañó hasta la puerta.
—Dígame, querida Josiane, no le dirá usted nada, ¿verdad?
—No tema usted. Sé guardar los secretos.
—Es usted muy amable"


Lo definen como "una novela como la vida misma", ambientada en Paris. Yo no lo he leido, pero la mayoría de las opiniones que he visto coinciden en que aunque no es un libro imprescindible es muy entretenido. De esos fáciles que recomendarías a los poco aficionados a la lectura. (O para después de un eternizante "Por quien doblan las campanas").