domingo, 20 de enero de 2013

La Torre de Madrid



En el verano de 1999, con la selectividad aprobada y mi futuro asignado busqué un trabajillo para tener algo de dinero en la universidad. Lo encontré en el Segundamano y con  una sencilla entrevista por teléfono me "contrataron" para empezar el día siguiente.
El trabajo consistía en ir a locales y pequeñas empresas de la ciudad ofreciendo el cambio de línea de teléfono a otra compañía nueva y más barata y/o la gran novedad tecnológica que muy pocos tenían todavía, el móvil-ladrillo. Vamos, de profesión vendemotos.
No había salario, solo comisión por contrato firmado, es verdad que no hice muchos pero ni siquiera me pagaron los pocos que conseguí.
Uno de los 10 o 12 días que aguanté me tocó la zona de Plaza de España,  salí del metro con mi carpetilla y allí estaba imponente, alto y blanco frente a mi el que con 142m de altura fue el edificio más alto de Europa hasta 1967 cuando lo superó el South Tower de Bruselas.  Quizá ahora no sea para tanto pero aquellos años yo no era nada viajada y ni siquiera conocía esa zona  en persona por lo que me impresionó bastante y empecé a pensar que mi ciudad tenía lugares chulos por descubrir.

Años más tarde, pocos días antes de conocer las notas de las dos últimas asignaturas de la carrera me llamaron de una empresa en la que me ofrecían dos meses  de formación para incorporarme después a un proyecto como programadora junior, con contrato indefinido y sueldo desde el primer día. Entonces trabajaba junto a Gran Vía como becaria en un portal de internet ya desaparecido (del que por cierto guardo muy buen recuerdo). Y resultó que la entrevista era muy cerquita, concretamente en la oficina siete de la séptima planta de la Torre de Madrid. Todo fue bien y en dos semanas  me incorporé con ilusión a lo que era oficialmente el primer trabajo "de lo mío".
Pasé los dos meses de formación en aquellas oficinas del rascacielos de hormigón que daban a un minúsculo patio interior, de esos que sacando la mano por la ventana se la puedes estrechar al vecino de enfrente. (El jefe tenía un despacho con un gran ventanal que daba a Gran Vía)
Estaba bien entrar allí todos los días y que el portero te diese los buenos días con su mejor sonrisa en vez de preguntar desagradable dónde ibas.
Una mañana nos cruzamos en el ascensor con esta actriz que hace de prostituta en "Aida" y que por entonces era la más buenorra de la serie (que acababa de empezar) imaginaos los comentarios de los compis informáticos...
Después me mandaron a proyecto y más tarde cambiaron las oficinas a otro lugar puesto que se rumoreaba que la mayoría de los pisos se iban a reconvertir en viviendas de lujo.
Aquí tenéis una muestra de la buena pinta que tienen. Lástima que ni  juntando los ahorros de mis casi ocho años currando con la bajada de la vivienda tenga suficiente para comprar uno. (Ni para alquilarlo tampoco). Eso si, la veo gratis desde mi balcón.

El mes pasado, en la cena de empresa,  la hoy jefa de recursos humanos me decía: "Ay Laura, todavía me acuerdo de que fuiste una de las primeras a las que hice la entrevista allí en la Torre de Madrid".  Y pensé contaros esta  historia.


Torre de Madrid 1957-1960. 37 plantas. Arquitectos: Julián Otamendi /Jose María Otamendi

4 comentarios:

Flores dijo...

Bonita historua. No se que me da mas envidia si lo del contrato indefinido o lo de ser insultantemente joven cuando te lo ofrecieron. Recuerdo otros tiempos en que otra empresa en la que trabajaba tenia dis o tres plantas en ese edificio. Por otro lado recuerdo asomarme a la terraza de mi antigua casa y ver las torres y la suerra de Madrid y esos espectaculares atardeceres que tan bien retratas.

Laura dijo...

Eran otros tiempos Flores, aunque es verdad esta profesión es una de las que menos paro tiene. Eso si, los sueldos se han estancado....
Yo recuerdo comer ricos macarrones en esa casa que dices :-D
Besos.

AMADO MIO dijo...

Desde hoy esta Torre de Madrid cuya figura y entorno tanto se fijaron en mi cuando tú aún no habías nacido, la veré con renovada emoción: resulta que tiene alma.

Laura dijo...

Amado todo edificio tiene alma, o al menos algo que contar, eso intento...
Un saludo.

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