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domingo, 4 de abril de 2010

Primavera

¡Siiiii, por fin! Que bonito es Abril, que bonita la primavera, que bien se está de vacaciones y que alegría de que haya vuelto el sol.
Así que manos a la obra: rastrillo, macetas, un poquito de abono ¡y que florecca también el blog!



Casi diría que son mis favoritos, alegres tulipanes amarillos.

Una desconocida, Eléboro o rosa de cuaresma. En la edad media la usaban para envenenar las puntas de flecha.


¿Adivináis que flor es esta?

La romántica camelia se pone volantes para la feria de Abril.


Esta fermosa lombarda me llevó al huerto
La zona del huerto.

Delicioso melocotonero. En China, decirte que tienes la suerte de la flor del melocotonero es como decirte que te los llevarás de calle.











Lengua de buey "Sus azules florecillas, con aguardiente y azúcar, fortifican el corazón y tornan alegres a los hombres melancólicos"(Tragus, botánico)
Narcisos

Olmo caucásico.El más alto del jardín, 40m.


Texturas de invernadero










Un pequeño recorrido por El Real Jardín botánico, un lugar con mil colores donde hacer fotos espectaculares sin necesidad de grandes conocimientos fotográficos. Y esque las flores para estas cosas son muy agradecidas.


Entre enfoque y enfoque: picor de ojos y nariz que moquea. Definitivamente ¡ya es primavera!

miércoles, 3 de junio de 2009

Desestresándome en el Retiro

El viernes pasado me acerque a la feria del libro del Retiro.
Tras avanzar calle arriba entre lectores y casetas, casi, casi al final pude ver una casita rosa en medio de un pequeño estanque. Por supuesto fui a la caza de la foto y me encontré con la casita del Pescador, una de las pocas construcciones que quedan en pie de la época de Fernando VII cuando aún era jardín monárquico y la plebe no tenía acceso, aquí tenían lugar los juegos caprichosos del rey.

Será una tontería pero he recorrido el Retiro mil y una vez (que no mil y una noche, puede ser peligroso...) y nunca había visto esta zona.
Justo al lado y sorprendiéndome una vez más está la montaña artificial por la que cae una cascada que aunque no demasiado alta refresca el ambiente.

Para descansar del paseo, nada como una terracita entre árboles donde tomar el refresco al que soy casi adicta y olvidarme del estresante mayo caluroso que no me ha dejado tiempo ni ganas para actualizar el blog tan a menudo como solía.
Prometo volver a las andadas.

lunes, 11 de mayo de 2009

Un elegante Ministerio


Vaya, vaya. Tenía este edificio un poco apartado (casi tanto como el blog ultimamente) por ser de los más conocidos de la ciudad. Aunque no aparecca en las guías es lo primero que se encuentra de frente el viajero que entra a Madrid por la puerta de Atocha. Varias veces también lo hemos podido ver en telediarios como telón de fondo mientras los agricultores reparten frutas para protestar por sus precios.
Pues gracias a la sugerencia de una fiel seguidora me he puesto a investigar y vaya si me lo ha puesto dificil. No se si con intención o no (espero que me lo comente) me ha llevado hasta los tan perseguidos masones, seguro que a todos os suenan aunque solo sea por aquel cápitulos de los Simpsons en el que Homer canta "We do, we do".

La cuestión es que por su fachada, parece ser que se encuentra dentro de lo que se podría considerar arquitectura masónica de Madrid, junto con el Pasillo Verde o la Puerta del Sur de los que ya habrá tiempo de hablar. Ya digo que me está siendo muy difícil montar esta entrada, pues no he encontrado ninguna información sobre qué elementos exactamente son los símbolos masónicos, simplemente lo nombran como tal. Así que tras rodear la gran mole para fotografiar cada detalle, ahora, intentaré interpretarlos con la ayuda de los datos que tengo sobre la logia. Espero seais benévolos si me equivoco y me corrijais si teneis conocimientos sobre el tema.

Empezamos por el imponente pórtico de tres plantas.

En la primera, dos gigantescas e imponentes cariátides representan el comercio y la industria. Los símbolos que encontramos son la rueda dentada, que simbolizan el progreso, espigas de trigo (nacimiento y muerte) y cadúceo (ciencia y progreso) en la primera

.
















La maza (autoridad) y como no, la escuadra (rectitud masónica) en la segunda.
En la planta intermedia, columnas corintias, símbolo de la unión entre el cielo y la tierra. La última está coronada por el grupo escultórico "La Gloria y los Pegasos", una alegoría al progreso encargada al escultor Agustín Querol basada en la mitología griega, que en principio eran de mármol pero se sustituyeron por las actuales de bronce obra de Juan de Avalo para evitar accidentes por desprendimiento como ya ocurriera en marzo del 76 cuando se desprendieron algunos trozos. Actualmente las originales se encuentran en Legazpi y la glorieta de Cádiz.



En dicho grupo se pueden encontrar varios símbolos pero también lo son de la mitología griega, por tanto, quizá todo esto sea simplemente una suposición, a vuestro criterio lo dejo. Teneis una amplia explicación aquí.

A lo largo de la fachada abundan las cerámicas de nuestro ya conocido Zuloaga, el de la torre adornada, con diferentes imágenes que no he sabido asociar a los masones.




Las columnas vuelven a ser protagonistas rodeando y sirviendo de verja a toda la construcción.


Masónico o no ya veis que no le falta detalle.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Una historia de viaductos

Fría tarde de un invierno que se resiste a abandonar la ciudad. Oscuridad que le invade el alma. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente desde que ya no quedan sueños por cumplir ni ilusión por la que vivir. Desde que la otra tarde le dijo mirándole a los ojos: "Ya no te quiero".
Había vagado por melancólicos pensando en los paseos por el Retiro cuando todo eran risas y complicidad, recordando las visitas al Museo del Prado cuando interpretaban las miradas de los Goyas y Velázquez,
saboreando los helados italianos que tomaban sentados como dos turistas más frente al Palacio Real. Aquello ya no existía, no quedaba nada, solo recuerdos, tantos recuerdos... un pasado mejor que ya no iba a volver.
Llegó a la calle Segovia, y lo vió imponente con sus arcos de hormigón. El viaducto que tanto admiraba a
pesar de sus tristes historias de suicidios, leyendas de almas en pena y ...vagabundos.
Se dirigió hacia él para encontrar su destino, acabar de una vez con todo.


Pero arriba las cosas se veían diferentes, una esperanza se vislumbraba a lo lejos, el cielo azul cobalto y el viento frío aunque suave le hicieron pensar por qué no darse una oportunidad, cambiar de actitud, sonreir a la vida.
De repente escuchó una canción conocida que ahora le hacía daño oir, era su canción, la de los dos, y en la pantalla del móvil parpadeaba su nombre.
Miró el telefono dudando cogerlo, finalmente lo agarró fuerte, respiró hondo y lo lanzó tan lejos como pudo. Se acabó. Fue bonito mientras duró, pero se acabó y la vida seguiría.
El viaducto que empujó a tantas personas hacia otra vida también le guiaría a otra vida, pero en este mundo, en el de los vivos porque como dice la canción, de amor ya no se muere...




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martes, 16 de diciembre de 2008

La iglesia desapercibida























Esta joya del neobizantino madrileño me sorprendió hace ya algunos años al salir del metro Retiro de camino a una cita que tenía en Lagasca. Nada más levantar la vista, la gran cúpula anaranjada y los dibujos de su fachada blanca me hicieron pensar por qué no conocía yo la existencia de esta maravilla. Es lo que nos pasa a los madrileños, que fuera no perdemos detalle pero en nuestra propia ciudad las prisas nos ciegan y nos perdemos así delicias arquitectónicas como ésta.

El exterior te deja con la curiosidad de averiguar si el interior merecerá la pena, y después de estos años, en los que además han realizado la restauración, me he obligado a pasar por allí para comprobar que efectivamente lo merece. Los mosaicos venecianos característicos de este estilo hacen que sea una de las iglesias más bonitas de Madrid, aunque las cuatro personas que encuentro dentro y que se sorprenden al verme con la cámara me demuestran que no es una iglesia muy visitada por turistas, una pena, pero por otro lado casi mejor así se puede disfrutar del silencio, roto solo por mis pasos y el clic de las fotos (que me hacen pasar un poco de vergüenza).





Para los más curiosos decir que su nombre exacto es Parroquia de San Manuel y San Benito en honor al matrimonio que donó los terrenos para su construcción, Manuel Caviggioli y Benita Maurici, catalanes de origen italiano cuyos restos reposan en la iglesia. El arquitecto fue Fernando Arbós, artífice también del Panteón de Hombres ilustres y la basílica de Atocha entre otros.


martes, 2 de diciembre de 2008

La casa de los niños


-Esa es la casa de las madres- me decía siempre la mía cuando nos asomábamos por la ventana del hospital Santa Cristina dónde la suya estaba ingresada.
Como mi cámara está en el bolso, aprovecho la buena vista para hacer unas fotos, pensando "ya buscaré información para ponerlo en el blog si encuentro algo interesante"

El edificio es relativamente moderno, del 1930, actualmente está en concurso para su rehabilitación aunque no he podido encontrar para qué será utilizado cuando concluyan las obras.Lo que si he podido averiguar son algunas de las agridulces historias que guarda entre sus paredes gracias a un amplio trabajo de D. Pedro Espina Pérez muy muy interesante.

En realidad más que "casa de las madres" fue la "casa de los niños", llamada oficialmente "Instituto de puericultura de Madrid" y vulgarmente "nueva inclusa de Madrid".
Fue construido entre 1929 y 1931 porque el edificio destinado a tal uso que por entonces estaba en embajadores era ya un caserón viejo y frío con malas condiciones para los niños. Este sin embargo, iba a ser un centro con grandes ventanales por los que entrase la luz del sol, cesped en el que jugar, solarium, incluso piscina.
Otra de las mejoras fue la sustitución del torno dónde habitualmente dejaban a los niños por una sala más acogedora e íntima en la que Sor Irene consolaba a las madres con voz dulce y cariñosa. Una monja que trabajó en las inclusas desde 1917 hasta su muerte en 1977 registrando y archivando todos los papeles de ingreso, incluso los de las antiguas casas en los que aparece inscrito el héroe de Cascorro Eloy Gonzalo.

Inaugurado oficialmente en el 1933 el 25 de diciembre de ese mismo año, llegan seis niños, algunos con nombre, a otros se los tuvieron que poner y como no podía ser de otra manera fueron Natividad y Jesús, junto con apellido comunes evitando el Expósito, de la Cruz o de Dios típico de los hospicianos.
Se queman las ropas con las que llegan, se archivan las medallas y papeles que tuvieran y se les indica a las amas de cría a cual deben amamantar cada una.
El 6 de enero, los reyes magos no se olvidan del hospicio y llegan con regalos.
Todos los periódicos de la época dedican algún reportaje reconociendo y admirando la gran labor que se hace y lo bien cuidados que están los niños.

Pero en el 36 todo cambia, la situación en Madrid es cada vez peor y repercute en el centro: escacez de alimentos, falta de medicamentos, suciedad, aumento de niños, dos o tres muertes diarias... Todo ello agravado por la sustitución de las monjas por enfermeras poco preparadas y que hacen tan solo la mitad del trabajo. (Las monjas tienen que huir como paisanas ayudadas por los empleados).
A últimos de Octubre, el doctor Jaso Roldán, encargado del centro, recibe la orden de trasladar a todos los niños junto con las nodrizas y enfermeras a Valencia, dándole para ello tan solo unas cajas de leche merengada y 10000 pesetas.

En 1940, acabada la guerra, se retoma la actividad de la casa con una nueva organización en la que se encuentran de nuevo las Hermanas de la Caridad. Se recogen niños menores de dos años de cualquier procedencia: abandonados, de madres viudas, de matrimonios que no tienen medios económicos para mantenerlos... además de madres solteras de lactantes que pueden permanecer junto a sus hijos en la casa a cambio de amamantar también a otros niños. Se podía adivinar cual era el suyo y cual no.
Aunque el edificio tenía buenas instalaciones, éstas estaban ya muy deterioradas por el escaso mantenimiento que tuvieron en los años de la contienda y así las enseñaban a la prensa, aunque
orgullosos, los médicos enseñaban también la mesa en la que realizaban las autopsias donde las hizo anteriormente el profesor D. Ramón y Cajal.

Fotografía 1970 (Historia de las inclusas)

En 1957 crecen las solicitudes de adopciones, y en 1969 se llega a la cifra máxima de 163.
El doctor Javier Matos, director del centro en esta epoca cuenta varias anecdotas en una entrevista:
Algunas parejas devolvieron a niños mulatos cuando al crecer se les oscurecía la piel.
Llevó a cabo una operación de un niño con un soplo en el corazón eligiendo a conciencia para ello a dos médicos sin hijos, uno de ellos adoptó al niño.
Recuerda especialmente el caso de un pequeño que llegó una tarde nevada de Nochebuena, el portero le preguntó qué hacía allí, a lo que el niño dándole un papel le respondió "mi mamá no me quiere".La carta de la madre lo explicaba todo, afortunadamente para él apena estuvo allí unas horas porque el día de Navidad fue a buscarlo una pareja que ya tenía varios niños adoptados.


Todas estas historias y muchiiiiisimas más sobre las inclusas de Madrid pinchando aquí..



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