martes, 16 de diciembre de 2008

La iglesia desapercibida























Esta joya del neobizantino madrileño me sorprendió hace ya algunos años al salir del metro Retiro de camino a una cita que tenía en Lagasca. Nada más levantar la vista, la gran cúpula anaranjada y los dibujos de su fachada blanca me hicieron pensar por qué no conocía yo la existencia de esta maravilla. Es lo que nos pasa a los madrileños, que fuera no perdemos detalle pero en nuestra propia ciudad las prisas nos ciegan y nos perdemos así delicias arquitectónicas como ésta.

El exterior te deja con la curiosidad de averiguar si el interior merecerá la pena, y después de estos años, en los que además han realizado la restauración, me he obligado a pasar por allí para comprobar que efectivamente lo merece. Los mosaicos venecianos característicos de este estilo hacen que sea una de las iglesias más bonitas de Madrid, aunque las cuatro personas que encuentro dentro y que se sorprenden al verme con la cámara me demuestran que no es una iglesia muy visitada por turistas, una pena, pero por otro lado casi mejor así se puede disfrutar del silencio, roto solo por mis pasos y el clic de las fotos (que me hacen pasar un poco de vergüenza).





Para los más curiosos decir que su nombre exacto es Parroquia de San Manuel y San Benito en honor al matrimonio que donó los terrenos para su construcción, Manuel Caviggioli y Benita Maurici, catalanes de origen italiano cuyos restos reposan en la iglesia. El arquitecto fue Fernando Arbós, artífice también del Panteón de Hombres ilustres y la basílica de Atocha entre otros.


4 comentarios:

Pepito dijo...

La cupula es preciosa!

Laura dijo...

Ve a verla, te gustará mucho más.

flix dijo...

Muy bonito, pero echo de menos en tus posts una explicación detallada de donde se encuentra el lugar en cuestion

Laura dijo...

Tomo nota ;-)

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