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domingo, 3 de junio de 2012

Tiempo de terrazas



Poquito falta ya para el cuarenta de mayo, lo que en España significa la llegada oficial del verano y con él las terracitas. Es verdad que ultimamente con las seta-estufas las tenemos todo el año pero ¿sabe igual un tinto de verano en invierno?
Una muy tranquila e ideal para ir con niños es la del Matadero. Es parte de la cafetería del teatro y al estar dentro del recinto es perfecta para dejarlos campar a sus anchas en la llamada Plaza Matadero.
Ya escribí una historia sobre la casa del reloj, quizá el edificio más emblemático y encantador del complejo pero tenía ganas de hablaros de todos los demás y finalmente lo he hecho en un artículo escrito para la revista digital "La gatera de la Villa" en la que colaboré también el año pasado con "Las bicicletas son para el verano".
Podeís leerlo completo aquí.
Es un paseo por el ayer y hoy de cada uno de los edificios que lo componen en el que vamos viendo como la palabra matadero que la RAE define como "Sitio donde se mata y desuella el ganado destinado al abasto público" en Madrid ha adquirido un nuevo significado: "Sitio donde se crea y promueve el arte destinado al abasto público".
Lo mejor es acercarse un día tranquilamente a conocerlo, no hace falta pasarse las horas muertas viendo cada obra o asistiendo a cada charla, simplemente hay que dejarse llevar por el lugar y observar la cantidad de posibilidades de ocio que ofrece.
La primera vez que lo vi era una niña, cruzaba el puente de Andalucía en el veintidós y le pregunté a mi padre qué era ese edificio, quedé sorprendida con él. Hoy, después de toda la "investigación" para el artículo me entusiasma, estoy orgullosa de tenerlo en mi ciudad y sin duda lo incluiría como imprescindible en las guías de Madrid.


domingo, 5 de julio de 2009

La villa de Madrid en el Imperio.

Para ir abriendo boca de mi próximo viaje a Flandes, me he acercado al Madrid de los Austrias para recordar al emperador del sacro imperio romano germánico, Carlos I de España y V de Alemania nacido en Gante en el 1500, hijo de Juana "la loca".
En este caso definieremos loca por mujer poderosa a la que se quiere quitar de enmedio y nada mejor que sus enfermizos celos como excusa para hacerlo.
En fin, polémicas a parte.... descubramos el lugar que hoy nos ocupa: La torre de los Lujanes.


Enclavada en la plaza de la Villa, es uno de los edificios más antiguos de la misma. Fue construida en el siglo XV y lo que la relaciona con el emperador es su uso como lugar de residencia (más bien cautiverio) para el rey Francisco I de Francia, gran rival y enemigo, al que se tomó como prisionero en la histórica y heróica batalla de Pavía.


En 1910 fue restaurada por el arquitecto Luis Bellido González conservando sus vestigios arquitectónicos góticos y medievales de inspiración árabe, como se puede apreciar en el arco de herradura que da a la calle del codo.

Para los más curiosos un relato de Arturo Perez-Reverte que no tiene desperdicio sobre dicho cautiverio en forma de carte escrita del rey titulado "Jodía Pavía".

Los interesados en novela histórica no os perdais "
La vida privada del emperador Carlos V"


Y para terminar una peculiar frase del emperador políglota:
"Hablo latin con la iglesia, aleman con mis lacayos, italiano con los musicos, español con mis ejercitos, frances con las mujeres e ingles con mis perros y caballos"

domingo, 19 de abril de 2009

Chica nueva en la ciudad

Daphne contaba ciento veintisiete años cuando llegó a Madrid. Pero su aspecto no hacía suponer que tuviera más de treinta y uno. Alta, pálida, casi transparente, con unos ojos grandes y prácticamente amarillos, era una belleza felina que dificilmente dejaba indiferente a nadie, ya fuera hombre o mujer. Por supuesto siempre llevaba gafas de sol, a parte de que el gran astro la cegaba no le gustaba que la gente mirase a través de sus ojos aunque no tuviera alma que pudieran ver.
Estuvo varios días buscando por la ciudad un lugar adecuado donde instalarse. Debía ser tranquilo pero cercano a una zona de trasiego, alto para poder salir volando cuando lo desease y lo suficientemente melancólico como para no echar de menos su querido Budapest de donde venía en busca de sangre más caliente.
El precio del alquiler no era problema, contaba con un buen fondo de euros gracias a la generosidad de los varios amantes y admiradores que tenía repartidos por toda Europa.
Lo encontró en una calle paralela a la Gran Vía, por donde, a todas horas, pasaban suculentos manjares de todo tipo, y junto a Montera, donde abundaban prostitutas y mendigos que nadie iba a echar de menos si desaparecían.
Un alto torreón, elegante y con un jardín bien cuidado pero que por suerte carecía de rosales, ideal para sentarse al atardecer y continuar escribiendo su diario.
Un edificio construido en el 1920 por el arquitecto Luis Bellido y González llamado casa dos Portugueses



Desde allí observaba cada noche a un chico misterioso que siempre a la misma hora entraba al Hotel de las Letras situado justo enfrente. Con sus ojos gatunos podía verlo en su habitación, el torso desnudo, moreno y no demasiado musculado. Pero lo que más le llamaba la atención eran sus ojos oscuros, que la hipnotizaban de tal forma que su sed de sangre se transformaba en deseo, lujuria, obsesión. Algo preocupante puesto que a pesar de que habían pasado más de mil hombres y no pocas mujeres por su cama jamás había sentido nada parecido por ninguno de ellos.
Solo hacía unos meses de aquello y esa noche ambos se miraban en el jardín intentando adivinarse los pensamientos. Daphne estaba dispuesta a hacerle su compañero para siempre, había resistido la tentación de beber su sangre varias veces y hoy era el día en el que lo iba a hacer pero aún no estaba segura de si debía proponérselo o directamente convertirlo en un no-muerto.
Definitivamente no se lo contaría, le abrazó, preparó sus colmillos, pero justo cuando iba a morderle sintió una fuerte punzada en el corazón que le dejó sin aliento. Dio un paso atrás y solo pudo ver como su amado caro empuñaba una fina daga que se aproximaba veloz hacia su garganta.
La cabeza rodó junto a las románticas velas extendidas por el suelo que la consumieron en pocos segundos al igual que al cuerpo que cayó inerte sobre el fuego. El viento esparció las cenizas.
El chico de ojos oscuros había cumplido su cometido, Madrid volvía a estar limpia de vampiros.


Días más tarde, cuando el dueño de la casa salió a la terraza para regar las plantas vio el diario de tapas brillantes sobre la mesa y se sentó a hojearlo. "Vaya, otra joven interesada en los cuentos sobre vampiros, si me hubiera dejado su nueva dirección podría habérselo enviado".






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