jueves, 29 de abril de 2010

Una de reciclaje

¿Que puede tener en común una cerveza y una biblioteca?
Bueno, pues... ambas podrían servirnos para ligar... pero en Madrid además han compartido un mismo edificio.


Lo que en 1900 era un gran solar entre las vías de Delicias y Atocha se convirtió en el principio de una de las marcas de cerveza más productiva e innovadora de España, la S.A Aguila.
El emprendedor Augusto Comas confió en este proyecto retando con su zumo de malta. al chato de vino que reinaba en las tabernas
Los primeros treinta años el negocio experimentó un importante crecimiento mientras que la década de los treinta fue nefasta. La falta de materias primas y la subida de impuestos encarecieron la cerveza provocando la caída de sus ventas, pero lo peor fue la ocupación del edificio durante la guerra civil que además se llevó por delante a algunos de sus directivos.
Pasada la guerra, la fábrica volvió a sus dueños y tras arreglar los destrozos se volvió a confiar en ella y en la sociedad que siguió creciendo y abriendo fábricas por todo el país.
En el 1962 aquí nacieron el barril de aluminio que todos conocemos y ¡la mítica litrona!.


El conjunto, diseño inicial del arquitecto Jiménez Corera, tiene detalles neomudéjares aunque sigue los patrones del racionalismo centroeuropeo de la época (comenzó a construirse en 1912)
Esta maravilla de la arquitectura industrial madrileña dejó de fabricar cerveza en el 1985 pero gracias a una iniciativa de Joaquín Leguina (primer presidente de la comunidad de Madrid) fue declarada bien de interés cultural y convertida por los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno García-Mansilla en la Biblioteca y Archivo Regional de Madrid.

A mi lo que más me gusta es la singular maltería, formada por un cuerpo rectangular y otro cilíndrico del que sobresale la chimenea. Ahí precisamente es donde se encuentra la sala de lectura, hemeroteca y mediateca además de una exposición de la antigua maquinaria, que, para variar, no pude fotografiar...


Después de unas horas de estudio y con el calorcito que hace ¿a quién no le apetece una rubia ?

4 comentarios:

AMADO dijo...

Qé interesante esta hisotira. Yo viví cerquita de Delicias, voy a releerme esta entrada varias veces ya guardarla en el ordenata. Gracias.

Laura dijo...

De nada Amado, pincha en la etiqueta Arganzuela y verás más lugares de tu antiguo barrio que es el mío :-)
Un saludo.

Flores dijo...

Ahora la cultura está unida a un montón de nombres cuando menos curiosos:
Biblioteca Aguila, sala Heineken, teatro Hagen Dasz, el matadero (Quien nos lo iba a decir). Por cierto una de las mejores marcas de cerveza está afincada en un pueblo de Guadalajara, siempre tirando pacá, la marca es mahou, si, sí marca madrileña pero está en Guadalajara supongo que por motivos fiscales y de costos...
Besos

Laura dijo...

Es cierto Flores, no lo había pensado. El matadero le tengo pendiente, le tengo muuuy cerquita pero quiero hacer una buena historia y eso lleva sus horas.
No sabía lo de la mahou, supongo que es por lo que tu dices claro, los terrenos de la fábrica de aquí pasarán a ser con los del Calderón el Parque Atletico de Madrid.

Besos.

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