domingo, 3 de junio de 2012

Tiempo de terrazas



Poquito falta ya para el cuarenta de mayo, lo que en España significa la llegada oficial del verano y con él las terracitas. Es verdad que ultimamente con las seta-estufas las tenemos todo el año pero ¿sabe igual un tinto de verano en invierno?
Una muy tranquila e ideal para ir con niños es la del Matadero. Es parte de la cafetería del teatro y al estar dentro del recinto es perfecta para dejarlos campar a sus anchas en la llamada Plaza Matadero.
Ya escribí una historia sobre la casa del reloj, quizá el edificio más emblemático y encantador del complejo pero tenía ganas de hablaros de todos los demás y finalmente lo he hecho en un artículo escrito para la revista digital "La gatera de la Villa" en la que colaboré también el año pasado con "Las bicicletas son para el verano".
Podeís leerlo completo aquí.
Es un paseo por el ayer y hoy de cada uno de los edificios que lo componen en el que vamos viendo como la palabra matadero que la RAE define como "Sitio donde se mata y desuella el ganado destinado al abasto público" en Madrid ha adquirido un nuevo significado: "Sitio donde se crea y promueve el arte destinado al abasto público".
Lo mejor es acercarse un día tranquilamente a conocerlo, no hace falta pasarse las horas muertas viendo cada obra o asistiendo a cada charla, simplemente hay que dejarse llevar por el lugar y observar la cantidad de posibilidades de ocio que ofrece.
La primera vez que lo vi era una niña, cruzaba el puente de Andalucía en el veintidós y le pregunté a mi padre qué era ese edificio, quedé sorprendida con él. Hoy, después de toda la "investigación" para el artículo me entusiasma, estoy orgullosa de tenerlo en mi ciudad y sin duda lo incluiría como imprescindible en las guías de Madrid.


lunes, 21 de mayo de 2012

La prueba

Estaba tumbada con los brazos hacia arriba, semidesnuda, con los músculos agarrotados por la tensión. Intentaba mantener la calma pero su cuerpo temblaba, no por el frío, más bien por el miedo. Cerró fuerte los ojos creyendo que así despistaría a la claustrofobia. Intentó pensar en algo bonito como hacía cuando era niña y al despertar de madrugada veía fantasmas entre las sombras de la habitación dormida. Entonces una voz insistió en que se mantuviera quieta y comenzaron a sonar unos ruidos estridentes. Campos magnéticos mapeaban su cerebro que en ese momento era una apacilble playa de color esperanza.

Con este microrrelato de 99 palabras, ni una más ni una menos, participé en un concurso del blog en99palabras.

Algo así podría haber sentido el primer paciente que se sometió a una resonancia magnética nuclear en el Hospital 12 de octubre en 1989.

domingo, 6 de mayo de 2012

Mujer

La hija que antes de colgar la llamada de urgencia ya está cogiendo el primer tren para pasar noches en vela junto a la cama de hospital en la que yace su padre. O la que envejece por momentos cuidando día y noche de una madre hace mucho tiempo ausente.
La hermana que evita enfrentamientos y calla reproches porque desea una familia unida y sin rencores.
La compañera que abrumada con el peso de la casa y el estrés del trabajo aún consigue sacar fuerzas para cargar también con el mal día de la pareja y convertirse  en la calma de las tempestades que rondan su cabeza.
La madre que sufre la enfermedad de un hijo y lo acompaña paciente a cada una de sus consultas haciendo de tripas corazón mientras clama al cielo cambiarse por él.
La abuela que deja en casa jaquecas, reúmas y achaques para atender a unos niños de inagotable energía.

Todas en una sola cabeza, todas en una sola mujer apenas valorada salvo por su propia conciencia que nunca, nunca, la molesta.


La dama del Manzanares, Manolo Valdés.




Safe Creative #1205051591821

domingo, 29 de abril de 2012

Pequeños placeres

La otra noche salimos a hacer unas fotos al matadero iluminado desde el otro lado del río y decidimos volver dando un paseo por la orilla.
Estaba prácticamente desierto, solo nos cruzamos con una pareja de mediana edad, un ciclista que volvía seguramente de la casa de campo y una persona que paseaba su perro con una luz parpadeante al cuello.
Allí estaba también ella, sola, parada y llamándome a gritos. Desde la primera vez que la ví quería hacerlo, envidiaba a las chicos que reían alegres cuando jugaban con ella y yo no lo hacía por vergüenza, soy demasiado mayor....
Pero era de noche y no me iba a ver casi nadie.
- ¡Esta es la mía!  Hoy no me quedo con las ganas. Cariño sujétame la cámara, ¡por fin  voy a tirarme por la tirolina!
Que maravilla, disfruté como una niña.
Y es que Madrid Río tiene un montón de artilugios  para los peques que muchos niños grandes echamos de menos, entre ellos las divertidas tirolinas.

jueves, 29 de marzo de 2012

Un cuento

Érase una vez una chica casi transparente que vivía en una casita muy pequeña, en el Paseo Verde, a las afueras de la Villa de los Gatos. Tan pequeña era la casita que al tumbarse para dormir se le salían los pies por la ventana. Por eso iba con gusto a la Casa de Aprendizaje. Se llamaba Ele.
Al otro lado del Paseo vivía un chico casi gigante, en una torre tan alta que cuando miraba por la ventana podía ver las Montañas nevadas. Por eso iba a disgusto a la Casa de Aprendizaje. Se llamaba Ka.
En ella se cruzaron sus caminos.
Ka quedó hipnotizado por los alegres ojillos de Ele. Ele se rindió ante la traviesa sonrisa de Ka.
El día que llegó la primavera Ka se atrevió a decir a Ele lo que hacía tiempo ella estaba deseando escuchar "Quiero pasar más tiempo contigo".
Como todos los enarmorados grabaron un corazón con sus nombres en un árbol recóndito del parque olvidado donde pasaban las tardes esperando la aparición del gran cometa Hale-Boop.
Los días en que no había clase se acercaban al centro de la villa para perderse entre las calles del silencio, esconderse en el bosque retirado o  besarse frente a la casa del sombrero.
Así transcurieron largos años de pocas monedas pero muchas risas.
Buscaron un palacio pequeño en el centro del Paseo Verde pero les fue imposible encontrar uno que no tuviese grilletes. Así que decidieron alquilar un nido con dos balcones junto al río.
Tal día como hoy, muy bien acompañados y con un inmeso sol, regalo del abuelo, se prometieron la luna.
Lo celebraron con un paseo por la Plaza de la villa y suculentos manjares en A'casiña de campo.
A menudo suben al cielo en busca de una estrella entorno a la que gire su vida. Y serán felices y comerán perdices.


lunes, 12 de marzo de 2012

Humor absurdo

Día 15
11.00. Regreso a casa en el Metro. Durante el trayecto voy mirando a las chicas que suben y bajan. Elegir una entre tantas no resulta fácil, porque ello implica renunciar a las demás y mis preferencias están muy repartidas.
13.00. Decido dedicar la tarde a estudiar el tema.
15.00. A efectos metodológicos, decido agrupar las dificultades en tres grupos o apartados: a) dificultades biológicas, b) dificultades psicológicas, c) dificultades prácticas. Todas se me antojan insalvables.
...

Pasta blanda, 143 páginas, de fácil lectura y divertidísimo. Ideal para llevar junto al taper y leerlo mientras esperas el autobús.
"Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza.
Es el diario de un extraterrestre en Barcelona que ha perdido a su ayudante y lo busca por la ciudad adoptando la forma de diferentes personajes mientras intenta integrarse y comprender el comportamiento humano.
No lo he acabado todavía pero me atrevo a recomendarlo sobre todo a aquellos que os riáis con Faemino y Cansado,  El jovencito Frankestein,   los celebrities de Muchachada Nui... Los que sois incapaces de tener una conversación seria con otra persona sin hacer algún juego de palabras  o chiste a cada frase como el seguidor que me lo prestó y demás compañeros de trabajo a los que les dedico esta entrada por lo mucho que me río con ellos a la hora de la comida con este tipo de humor. Aunque parecca mentira los lunes también pueden tener algo bueno...

domingo, 4 de marzo de 2012

Compartiendo ilusiones


Por fin llegó el día.
Esme y Ali vinieron a Madrid para pasar una mañana de sábado las tres juntas. Como hace mucho tiempo, en aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre no voy a olvidarme donde pasábamos divertidos veranos con sabor a polo de naranja.
Subíamos a los olivos, jugábamos al escondite entre los trigales verdes, cocinábamos sopa de barro en cacerolitas de metal, hacíamos agua de rosas y hierbabuena para perfumarnos y nos contábamos secretos bajo las moreras de las escuelas, muy cerquita de la casa de la higuera.
Por supuesto nos recorríamos la aldea con nuestras BH's rojas mientras los chavales hacían caballitos con sus bicis para impresionarnos. Y nos bailábamos alguna que otra pieza en las fiestas del pueblo, sobre todo ese pasodoble de "Islas Canarias, islas canarias..."

Por eso no se quien estaba más ilusionada, si yo porque venían o Esme porque venía a cumplir una de sus ilusiones.
Es la última de las tres que se casa. Y a diferencia de la mayoría de las novias ella no tiene especial ilusión por su vestido blanco si no por sus zapatos de novia ¡unos manolos!
No, no es una pija acomodada, ni una niña mimada, ni una caprichosa superficial. Es una maestra pedagoga que se ha pasado media vida estudiando y opositando para poder salir de aquella aldea y conseguir plaza en un colegio donde disfrutar de su trabajo enseñando a niños con problemas. Se disfraza de Bob Esponja si es necesario solo para sacarles una sonrisa o algunas palabras a pequeños que necesitan mucha ayuda para afrontar la vida.
Hace tres años se compró una hucha que empezó a llenar primero con monedillas, después con monedas, billetitos y algún que otro billetazo para, llegado el día,  darse el gustazo de comprarse unos maravillosos zapatos de Manolo Blahnik. El diseñador español (de las Islas Canarias) que ha revolucionado a las neoyorkinas y a todo el mundo con sus espectaculares diseños de taconazos imposibles, casi obras de arte porque solo mirarlos ya te deslumbran.
Ese día llegó. Cogió el abrelatas, contó el monto, lo metió al bolso, cambió las manoletinas por unos tacones y subió al Ave rumbo a su ilusión.



Atravesamos el portalón 58 de la calle Serrano y ahí estaba el escaparate donde unas chicas alucinaban con los susodichos mientras se hacían la foto de rigor para llevárselos aunque fuese en la cámara.
Nosotras, después de hacer lo mismo, entramos tímidamente.... (la falta de costumbre).
Había mil modelos, de mil colores, a cuál más bonito.... y más caro...
Una italiana acompañada de marido e hija intentaba decidirse por uno de los cinco pares que se estaba probando y de golpe y porrazo se nos quitó la vergüenza, total, nosotras también íbamos a comprar, también teníamos derecho a probar los que quisiéramos, bueno, Esme. Ali y yo solo le elegíamos los que más nos gustaban para verlos puestos aunque fuese en sus pies pues era ella la protagonista.



Y finalmente se decidió por unos rojos que ya colgaré cuando los estrene con su sencillo vestido blanco pues dentro de la tienda están totalmente prohibidas las fotos.
He de decir que los chicos de la tienda fueron muy agradables y en ningún momento nos hicieron sentir incómodas a pesar de nuestro complejo de cenicientas así que si alguna no se conforma con ver solo los del escaparate que entre que no se comen a nadie.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...