
Quién me iba a decir a mi cuando me gustaron tanto al verlas en televisión, que años más tarde todas las mañanas laborables me darían los buenos días. Así es desde 2005 y por fin me he dignado a indagar en su historia para averiguar por qué, como Puertollano que ni es puerto ni es llano, éstas ni son torres ni son blancas.
La explicación, coincidiendo con tiempos de crisis, es sencilla: presupuesto.

En principio se pensó en la construcción de dos torres en las que se mezclarían hormigón con polvo de mármol para conseguir el color blanquecino. Finalmente no se hizo ni lo uno ni lo otro y hoy en día sigue preocupando la forma de conseguir fondos para su mantenimiento. Una de las últimas, el rodaje de la película The Limits of Control que se estrenará este año.
El proyecto, la mayor expresión española de arquitectura orgánica, es del arquitecto navarro
Francisco Javier Saénz de Oiza y fue propiciado por el industrial, mecenas y vanguardista, también navarro, Juan Huarte. Un edificio de viviendas con aspecto arbóreo y jardines en altura, construido entre 1964 y 1969 que consiguió el premio de la Excelencia Europea en 1974 y hoy en día goza del reconocimiento de la comunidad internacional de arquitecto.Me entusiasman esa especie de cilindros que lo componen, los balcones asimétricos, las celosias de madera y las terrrazas que sobresalen arriba, donde una vez hubo un restaurante que servía comida a los vecinos por unos pasaplatos habilitados para ello.

Mi amigo el "arquitecto" y yo, nos "aventuramos en lo desconocido, a un camino no recorrido con una actitud ilusionada y fuerte"* para subir, pero no pudo ser y nos tuvimos que conformar con la entrada, una viaje rápido a los años 60: cristales tintados de rojo, lamparas de globo y escaleras, esta vez si, de mármol. Nos quedamos alucinados, nos encantó la corta pero gratificante visita y nos quedamos con ganas de más.
Las vistas desde los 71 metros de altura deben ser increibles, para muestra el cuadro Madrid desde las Torres Blancas del pintor manchego Antonio López, una obra que por cierto llegó a alcanzar los 1,38 millones de libras (1,74 millones de euros) el pasado año en una subasta de Christiès en Londres.
Lógico que el autor, una vez concluida la obra decidiera quedarse a vivir, yo desde luego ¡me he enamorado! porque "la belleza está en el interior..." y si no atentos al plano.

Más información.
* Frase de Sáenz de Oiza.
