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miércoles, 17 de febrero de 2010

Desde Casa

Prácticamente dos semanas metida en casa, entre migrañas, vértigos y otros me ha hecho abandonar esto un poco, con mucha pena y rabia porque tengo muchas fotos que hacer y otras tantas historias que contar.... pero de momento tendrán que esperar.
Lo bueno es que como ayudita y sorpresa a mi correo llegó idealista con su boletín semanal para descubrirme la "Casa Huarte", impresionante vivienda que por lo visto aparece en todos los tratados de arquitectura, y yo sin enterarme...
La encargó Jesús Huarte, hermano de nuestro ya conocido mecenas Juan Huarte, en 1962 al estudio de los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún con la libertad total de hacer lo que creyesen oportuno para crear una casa para vivir.
Treinta años después ambos recibirían la medalla de oro de la arquitectura (el Goya de los arquitectos) .

Y bueno, como dudo que ningún agente inmobiliario se va a tomar la molestia de enseñármela a no ser que me caiga un buen bote de euromillones, simplemente os la nombro y os redirijo al lugar donde hay una buena presentación fotográfica de lo que es esta casa de 1000 metros cuadrados construidos que a 5000 euros por metro cuadrado hacen un total de 5 milloncejos de euros.

En un artículo de El País, comentan que es difícil de vender porque no tiene mármoles ni elementos ostentosos, que los nuevos ricos no son capaces de valorar la arquitectura, prefieren habitaciones con jacuzis y dorados por doquier. Es una pena yo me la compraría sin dudarlo y ya no solo por el estupendo jardín si no por saber que estaría viviendo dentro de una obra de arte.

(Fotografía de idealista.com)

Como soñar es gratis y ahora mismo es casi lo único que puedo hacer me voy a tumbar al sol junto a su piscina mientras respiro la tranquilidad de lo que parece un oasis dentro de la gran ciudad.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Casa Gallardo


Como cada jueves Celeste tiene la tarde libre, es interna en una casa del paseo Pintor Rosales.
Llegó a Madrid desde su pequeña aldea a los 17 años y aunque ya lleva unos meses aún no se acostumbra a la gran ciudad.
Pero le gusta acercarse a la Plaza de España donde suele quedar con su prima, también interna y estudiante de enfermería, y recordar su tierra merendando frenta a Don Quijote y Sancho Panza.
Hoy, antes de llegar a la plaza, se ha fijado en lo que parece un palacio, la casa Gallardo. Ella no lo sabe, y tampoco le importa, pero es uno de los pocos edificios modernistas de la ciudad. Se ha fijado sobre todo en los arcos de herradura de los balcones, las hojas y flores que lo adornan y el bonito contraste que hacen las cúpulas de pizarra.
Quedará en su recuerdo porque ya ha decidido que quiere volver al pueblo.


Casi cuarenta años después vuelve a admirar el edificio de viviendas que el arquitecto Federico Arias Rey proyectó en 1911.
Como si fuera un ojo, la gran G se clava en ella.
Celeste sonrie pensando que a pesar de todo acabó viviendo en un barrio de Madrid después de casarse, que ahora es casi madrileña y que ya no podría vivir en otro sitio


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sábado, 11 de abril de 2009

... un agujerito para verlo

Bonito día para, por fín, después de muuuuchos años pensando en subir, descubrir el teleférico de Madrid.

El paseo es agradable, unos veinte minutos entre ida y vuelta observando la ciudad desde el cielo dentro de "una lata de sardinas que se puede caer en cualquiero momento", palabras textuales de mi hermano que con su cara de susto y vértigo nos hace partirnos de risa a las tres chicas que le acompañamos: mi madre, su novia y yo.
Para más inri y en jueves santo nos había tocado el número trece. No es para tanto, son solo 40 metros sobre el suelo en su parte más alta y 2457 metros de longitud que se recorren a 3,5 m/seg, según reza el cartel de la salida.



Las vistas son inmejorables. Salimos del parque del oeste, cruzamos un Manzanares limpio, sin obras, incluso con pescadores y vemos a un lado el skyline de la ciudad, al que le han crecido cuatro torres más desde que lo viera allá en el 1969 el alcalde Arias Navarro cuando inauguró este medio de transporte tan ecológico. Al otro lado el gran pulmón verde, la casa de campo, donde varios grupos de personas disfrutan de sus merendolas ajenos a las miradas de los que vamos en el cubículo.
De parque a parque y tiro porque me toca no hay escusa para no coger a los niños y montarlos en este cacharro como apertivo de lo que les espera al otro lado, en el parque de atracciones que nos saluda con el gran abismo naranja, la vetiginosa lanzadera y su mítica noria.


domingo, 22 de marzo de 2009

Un cachito de Egipto

Atón muere en el horizonte mientras varias personas observan su caida entusiasmadas por los colores con los que va pintando el cielo de Madrid.


 
Pocas ciudades gozan del privilegio de haber sido obsequiadas con un regalo como éste que además puede ser admirado por cualquier paseante a cualquier hora del día. Rodeado por un jardin al estilo egipcio con su estanque y palmeras solo nos falta un sicomoro dando sombra para sentirnos como el mismísimo faraón. Miles de años acumulados en estas piedras, transportadas y colocadas una a una según su forma original, de este a oeste, a miles de kilometros de su ubicación original. Entre sus paredes se rindió culto a los dioses Amón e Isis hace más de 2200 años y aunque esta no es la época del Egipto que más me gusta y del que más he leido no puedo evitar pensar en vestidos de lino, conos de perfume sobre pelucas negras y lisas, ojos pintados con khôl, exhuberantes joyas de lapislázuli y turquesa, así como en geniales médicos que utilizaban todo tipo de ungüentos y hierbas, mujeres con barba de faraón y escribas con cálamo de papiro. El Egipto de Sinuhé, Nefertiti, Pazair y Hatsetshup.


 
Abierto al público desde 1972, fue donado a España por el gobierno egipcio en agradecimiento a la ayuda prestada en la salvación de los templos de la baja Nubia (sur de Egipto), entre los que se encontraba este Templo de Debod, pero sobre todo por salvar el fabuloso templo de Abú Simbel, que corría peligro con la construcción de la moderna presa de Asuán.
En abril de 2008 fue declarado "Bien de Interés Cultural".


No creo que exista un lugar más mágico en toda la ciudad.

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