domingo, 31 de agosto de 2014

Madrid y... Pereza

El título no es por el tiempo que he estado sin escribir sino por el grupo madrileño que me va a servir de excusa, con una de sus canciones, para contaros a qué me he dedicado durante este más de un año que he tenido el blog abandonado.

La canción: Mi rincón favorito de Madrid. El mío, mi hijo.

El 27 de agosto del año pasado nació mi pequeño. Desde entonces y hasta que me incorporé al trabajo le he dedicado 24 horas diarias, no me quedaba ni ganas ni tiempo de pensar en otras historias.

Es un niño tragón, inquieto, precioso, algo gruñón y tan risueño... que no puedo enfadarme con él ni siquiera cuando me hace levantar de la cama a horas intempestivas para mecer sus ya once kilitos.
El trabajo de investigación que antes hacía sobre los edificios de la ciudad estos meses lo he hecho sobre métodos para que el bebé duerma del tirón por la noche (que ilusa) . En una mano el móvil con el que navegar,  el otro brazo sujetando al animalito enganchado al pecho. 
Si, si, animalito. Es curioso como los tres primeros meses es todo instinto, apenas ve y solo busca la luz, te huele y  da cabezazos impaciente hasta encontrar el pezón que usa para alimentarse, calmarse, dormirse, jugar...
A partir de los tres meses se va convirtiendo en personita, mueve sus manos, te acaricia, te mira mientras come y  de repente te echa una sonrisa que ya no es solo una mueca sino su primera forma de comunicación real a la que tu no puedes más que responder "yo te quiero más".
Ahora, con un añito ya entiende lo que le dices, observa y manipula todo con curiosidad, come casi de todo, mastica, ¡muerde!, gatea a toda velocidad sin desequilibrarse en las curvas, se levanta, se sienta y se vuelve a levantar, pero sobre todo se le da de maravilla encender el horno, aunque todavía no controla bien lo de poner el lavavajillas, en ello está...

Pero es el único niño de su edad que no duerme toda la noche del tirón, al parecer todos los demás si lo hacen, o eso es lo que me cuentan sus padres...
Pues él ni rutinas, ni baño, ni cena sólida... lo único que funciona (y no todas las noches) es el colecho: dormir acurrucado entre mamá y papá sabiendo que con un leve quejido tendrá a boca su manjar con el que volver a dormir plácidamente.

Ya se lo que me vais a decir: 'se nota que eres primeriza', 'le consientes todo', 'déjale llorar en la cuna hasta que se canse y se acabará durmiendo'. Método Estivil se llama esto último y les funcionará a muchos pero yo ni lo intento, mi niño tiene el síndrome de la cuna de pinchos y no tengo necesidad de hacerlo sufrir ni de sufrir con él. Cada niño es un mundo, cada madre otro y de toda la información que he leido, de todos los consejos que me han dado, el único que me gusta es uno que leí en una entrevista a Rosa Jové:
Si pudieras darle únicamente un consejo a una madre primeriza, ¿cuál sería? Amor. Ya lo dijo San Juan: “ama y haz lo que quieras”.
De momento es  lo que hago porque como dice la canción de la que os hablaba   ♫ estoy loca por ti, eres mi  rincón favorito de Madrid 



   

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