domingo, 27 de septiembre de 2009

¡Yo también tengo una corazonada!

Lo habreis visto mil veces, pero me encantan las imágenes de la ciudad y lo emotivo que es el vídeo.
A por ellos Madrid!!


video


Por cierto que las cartulinas de colores que ha mostrado la gente en la plaza de Cibeles se imprimieron en mi barrio, Villaverde. Ojalá dentro de siete años nos acordemos de este momento en la resaca de los primeros juegos olímpicos de Madrid.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La última casa del patrón


Según bajaba por la calle Toledo, se me ocurrió pasar a la Colegiata de San Isidro para descubrirla por dentro.
Descubrí además que desde 1769 y tras idas y venidas por varias capillas de la capital, el cuerpo de San Isidro labrador, hayado incorrupto en el 1212, se encuentra en el sarcófago del retablo mayor.

El santo, patrón de Madrid y madrileño, venerado en varios lugares de toda España y parte del extranjero, nació en el año 1082, trabajó como pocero hasta que huyó a Torrelaguna cuando los almorávides conquistaron Madrid pero más tarde volvió con su Santa esposa María de la Cabeza y comenzó a trabajar como agricultor, comenzando también entonces sus milagros. Como por ejemplo el de vivir noventa años, que si hoy en día ya es un logro imaginad en aquella época.



En cuanto a la Colegiata he podido ver que fue catedral de Madrid hasta que en 1993 le cediera el título a la de la Almudena.
Su construcción data de mediados del siglo XVII, cuando gracias a las donaciones y ordenanzas de María de Austria, hermana de Felipe II, los arquitectos jesuitas Pedro Sánchez y Francisco Bautista la proyectaran basándose en el modelo jesuítico de la Iglesia del Gesú de Roma considerada precursora del barroco.

Es por tanto el mejor ejemplo barroco que tenemos en la capital. Su cúpula, típica de este estilo es diseño de Bautista y la primera falsa cúpula sobre armazón de madera recubierto de yeso, por lo que se la denominó cúpula encamonada.


En el 1936 la colegiata sufrió un incendio originado por el bando republicano los primeros días de la guerra civil que afectó a la estructura original y acabó con gran cantidad de obras de arte de incalculable valor. ¿Como se salvó San Isidro de la quema? Gracias a un obispo que en marzo del 36, temiendo lo que podría ocurrir, lo ocultó en uno de los muros. El 13 de mayo de 1939, acabada la guerra, se recuperó el cuerpo incorrupto.Posteriormente también comenzaron las obras para reconstruir el templo y acabar las torres que seguían a medias desde el principio de su construcción.



Otro edificio más por el que pasamos delante sin apenas conocer las historias y misterios que encierra.

Por cierto alcarreño postizo, supe reconocer el estilo nada más verla ¿Será que de verdad estamos aprendiendo algo de arquitectura?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pintor de pintores




Unas fotos que tenía por aquí perdidas de la casa-palacio de Ricardo Augustin y Ortega, la más chula de la plaza de Ramales, me van a servir de escusa para contaros la historia de la búsqueda más sonada de la capital, la del cuerpo de Velázquez.
Nuestro genio andaluz murió en agosto del 1660 y fue enterrado en la iglesia San Juan Bautista, ya desaparecida, situada en esta plaza donde ahora solo queda un monumento con una cruz de Santiago como símbolo y recordatorio del lugar en el que podrían estar los huesos.


Casualmente en el verano del 99, a raíz de las excavaciones para la construcción de un parking subterráneo, se encontraron unos restos arqueológicos que hicieron que se parasen la obras. Quizá porque justo ese año se estaba celebrando el cuarto centenario del nacimiento del pintor se obcecaron en buscar entre esos restos su cuerpo y el de su esposa fallecida solo una semana después. Como pistase disponía de unas crónicas de la época en las que se describía el ataúd y las ropas que vestía. Pero no encontraron nada parecido....Lo bueno es que se siguieron nuevas líneas de investigación.
En 1994 se habían encontrado dos momias (hombre y mujer) en el convento de San Plácido datadas en el siglo XVII (época de Velázquez), además el hombre iba vestido como caballero de la orden de Santiago. ¿Tenía sentido pensar que podrían ser la pareja buscada? Si. Fue durante el "reinado" de José Bonaparte cuando se derribaron los viejos edificios e iglesias aledaños al Palacio Real para construir una gran avenida, entre ellos por supuesto la iglesia que nos ocupa. También fue Pepe Botella el que promulgó un real decreto que ordenaba la exhumación de todos los cadáveres enterrados en iglesias céntricas para evitar epidemias, a excepción de personajes ilustres, lo que hace suponer que antes del derribo de San Juan Bautista los restos de nuestros personajes se trasladaron a San Plácido.
Así que comenzaron los análisis forenses de las momias: estudio de la morfología de los cráneos, comparación del adn con el del mismísimo príncipe Felipe (está emparentado con el pintor a través de la reina), comparación de la huella dactilar que el pintor había dejado en el cuadro de "El Cristo crucificado" con la de la momia...... pero ésta estaba tan deteriorada que ninguna prueba pudo ser concluyente, ni para bien ni para mal, por lo que finalmente se abandonó la investigación.


De nuevo en verano, en el del 2004, volvió a saltar la sorpresa. Apareció un documento en el que se mencionaba la donación de 3000 ducados al convento de San Plácido por parte de un tal Gaspar de Fuensalida, curiosamente gran amigo de Velazquez. Cabe pensar que dicha donación le otorgaría unos privilegios, como el de trasladar aquí los cuerpos de sus amigos. Pero hasta ahí puedo leer porque no se reabrió la investigación.


Quizá lo único que ocurre es que el pintor no quiere ser encontrado y supongo que la mejor forma de honrar su memoria es admirando su obra en el Museo del Prado (que por supuesto pronto tendrá su página en este cuento).


Por cierto que la casa palacio es una remodelación de un antiguo edificio de viviendas llevada a cabo por el arquitecto Cayo Redón y Tapiz entre 1920 y 1922. Lo que más llama la atención son el torreón y el estuco del último piso.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Casa Gallardo


Como cada jueves Celeste tiene la tarde libre, es interna en una casa del paseo Pintor Rosales.
Llegó a Madrid desde su pequeña aldea a los 17 años y aunque ya lleva unos meses aún no se acostumbra a la gran ciudad.
Pero le gusta acercarse a la Plaza de España donde suele quedar con su prima, también interna y estudiante de enfermería, y recordar su tierra merendando frenta a Don Quijote y Sancho Panza.
Hoy, antes de llegar a la plaza, se ha fijado en lo que parece un palacio, la casa Gallardo. Ella no lo sabe, y tampoco le importa, pero es uno de los pocos edificios modernistas de la ciudad. Se ha fijado sobre todo en los arcos de herradura de los balcones, las hojas y flores que lo adornan y el bonito contraste que hacen las cúpulas de pizarra.
Quedará en su recuerdo porque ya ha decidido que quiere volver al pueblo.


Casi cuarenta años después vuelve a admirar el edificio de viviendas que el arquitecto Federico Arias Rey proyectó en 1911.
Como si fuera un ojo, la gran G se clava en ella.
Celeste sonrie pensando que a pesar de todo acabó viviendo en un barrio de Madrid después de casarse, que ahora es casi madrileña y que ya no podría vivir en otro sitio


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